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José Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola / EFE

Sánchez Galán y su 'limpieza' en Iberdrola

El presidente de la eléctrica bate todos los récords con la corta permanencia de sus colaboradores más cercanos

29.08.2017 00:00 h.
6 min

Ignacio Sánchez Galán, uno de los presidentes del Ibex 35 mejor remunerados de todos los tiempos, mantiene el pabellón muy alto de las salidas por “motivos personales” en su entorno más próximo. Fuentes muy cercanas le definen con una metáfora muy explicativa: “Estar cerca del sol quema, y en nuestro caso abrasa”. Sin embargo, las salidas profesionales que se producen siempre se llevan buenas indemnizaciones, que “aseguran la fidelidad al presidente y con la casa”. De ello se encarga de manera personal Julián Martínez-Simancas, el fiel secretario del consejo de administración de Iberdrola, que abandonó a los 65 años los cargos ejecutivos en el gigante energético para ocuparse de estos cometidos hasta los 70 años.

En poco más de año y medio, desde marzo de 2015 a julio de 2017, Galán ha defenestrado a José Luis González-Besada, su director de comunicación, y a Rafael Orbegozo, el jefe del gabinete de presidencia, justo antes del verano. Ambos acumulaban unos 15 años de servicio del presidente.

Concatenación de ceses

El equipo de González-Besada ha caído al completo en este tiempo, primero Jorge López Zafra, su director de Marca y Reputación Corporativa, en Julio 2016; y también el periodista Jesús García como director de comunicación corporativa, justo antes de agosto. García ha sido sustituido por Ignacio Cuenca, que pasa de ejercer como director de relaciones con inversores a ocuparse de las relaciones con medios.

Fuentes internas añaden que se espera que suceda lo mismo con el equipo de Orbegozo en los próximos meses. Las mismas fuentes aseguran que Galán quería más rendimiento de ambos cargos, a los que atribuía la responsabilidad de las relaciones más cualitativas en Madrid​ y en Bilbao, pero que ninguno de los dos “evolucionó adecuadamente” a su manera “muy personal” de entender la gestión de la compañía.

Galán no respeta a la prensa

La realidad es que, entre los directivos de la casa --que por supuesto evitan cualquier pronunciamiento o comentario--, en el sector y en los mercados se entiende el despido de González-Besada, pero no el relevo de Orbegozo, de quien todos alaban su rol, su trayectoria y su estilo.

Otras fuentes conocedoras de la dinámica interna de comunicación en la compañía aseguran que es imposible ser el Dircom de Galán, ya que no entiende --y peor aún, no respeta-- el rol de la prensa y quiere lo imposible. Por ejemplo, que no salga publicada en los medios su altísima retribución. Por esa razón entregó el mando supremo del área a Julián Martínez-Simancas, que cuenta con el asesoramiento del mítico Luis Abril, exdirectivo o asesor de todas las grandes multinacionales españolas en materia de comunicación corporativa.

Luis Abril, asesor de comunicación en Iberdrola, que anteriormente pasó por el Santander y Telefónica / CG

Luis Abril, asesor de comunicación en Iberdrola, que anteriormente pasó por el Santander y Telefónica / CG

Críticas a González-Besada

González-Besada encontró acomodo en El Corte Inglés como director de Comunicación, aunque con poco más de un año en el cargo también está siendo cuestionado internamente. En especial, las críticas a su desempeño proceden de la vieja guardia de los grandes almacenes, que dudan de su capacidad para mantener el lío familiar-accionarial fuera del foco mediático, y ya ha registrado los primeros rifirrafes con Eduardo Inda, editor de OK Diario; o esta última semana no controló la filtración de los resultados una semana antes de la clásica y denostada junta general de accionistas del último domingo de agosto de cada año. 

El exdirector de Comunicación de El Corte Inglés, Diego Copado / CG

El exdirector de Comunicación de El Corte Inglés, Diego Copado / CG

En la cadena de grandes almacenes, la apuesta por González-Besada es de las hermanas Álvarez Guil, accionistas del grupo e hijastras del fallecido fundador Isidoro Álvarez, en su deseo de control de la compañía. Marta y Cristina aprovecharon el escándalo de Ausbanc y de unas grabaciones interceptadas por los investigadores en las que aparecían unas conversaciones supuestamente comprometerás del entonces director de Comunicación de El Corte Ingles, Diego Copado, para pedir su destitución fulminante. La realidad interna que pervivió de todo eso es que Copado era demasiado próximo a Dimas Gimeno, el nuevo presidente de los grandes almacenes, y las hermanas Álvarez no soportaban verle como flamante presidente en los medios.