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Imagen de archivo de la sede central de Iberdrola, situada en Bilbao / EFE

Iberdrola y Siemens se dan dos meses para cerrar su conflicto en Gamesa

Las compañías aplazan los pleitos para evitar que los procesos jurídicos generen más ruido y eternicen la disputa

7 min

Las reiteradas disputas entre Iberdrola y Siemens por la gestión del fabricante de aerogeneradores Siemens Gamesa podrían tener un final más cercano de lo previsto. Ambos socios han acordado sentarse para buscar un acuerdo que ponga fin a una riña que se prolonga prácticamente desde la creación del grupo, fruto de la fusión entre la antigua Gamesa y el negocio eólico del gigante alemán. Una solución con varias alternativas (entre ellas, la salida del capital de la compañía por parte de Iberdrola), pero que podría estar lista, incluso, antes de que finalice el primer trimestre del año.

Este plazo de dos meses es el concedido en el aplazamiento del proceso judicial que este martes debería dirimirse entre ambos, uno más en la dilatada carrera de pleitos iniciados por Iberdrola para denunciar supuestos incumplimientos del pacto alcanzado con su socio para la constitución de Siemens Gamesa. Sin ir más lejos, la semana pasada se conoció el fallo de uno de ellos, parcialmente favorable a la eléctrica que preside Ignacio Galán, que había llevado a los tribunales la decisión de reducir la cantidad mínima de los contratos que tenían que pasar por el consejo de administración.

Iberdrola y Siemens se sientan para buscar un acuerdo / CG

Evitar que se eternice

El aplazamiento, aceptado por las dos partes, responde al plan de negociar un acuerdo definitivo alejado del ruido judicial, que podría contribuir a distorsionar las conversaciones. La vista programada para este martes trataba sobre una de las últimas denuncias de Iberdrola, relacionada con la decisión de Siemens de segregar parte de su participación en Gamesa en el marco del trasvase de todos los activos de electricidad y gas de la compañía a una filial que pretende posteriormente sacar a bolsa.

Pero, además, también influye el factor temporal. La judicialización del caso podría dilatar la solución final hasta pasada la mitad de la próxima década. Unos años clave, además, por los avances de la transición energética; de ahí que ninguna de las partes esté dispuesta a esperar tanto tiempo.

Acusaciones

La eléctrica española ha acusado reiteradas veces a Siemens de incumplir los acuerdos alcanzados en su día para la fusión, en virtud de los cuales el grupo alemán quedó eximido de lanzar una OPA sobre el 100% de Gamesa pese a superar los porcentajes del capital establecidos por la ley a tal fin. Los presuntos incumplimientos están relacionados principalmente con la gobernanza y con el mantenimiento de la independencia de Siemens Gamesa respecto de su accionista mayoritario, Siemens AG, que controla cerca de un 60% de la empresa.

El clima de tensión entre ambos socios, que se manifiesta de forma habitual en las juntas de accionistas de Siemens Gamesa (que Iberdrola aprovecha para denunciar los citados supuestos incumplimientos), tuvo un punto de inflexión a finales del pasado año a raíz de una información de la agencia Bloomberg que hablaba sobre la posibilidad de que Iberdrola vendiera su participación en la compañía (poco más del 8%) a su socio y pusiera así fin al conflicto entre ambos. En realidad, que esta operación se lleve a cabo es una posibilidad más, aunque no la única.

Vocación de permanencia

El planteamiento de Iberdrola ha sido tradicionalmente mantener su presencia en Siemens Gamesa, como minoritario, pero siempre y cuando los acuerdos iniciales se cumplan a rajatabla.

Además de las discrepancias en torno a esta cuestión, la relación también se ha visto alterada por algunas declaraciones públicas de Galán, que no ha dudado en criticar con dureza la gestión del fabricante de aerogeneradores, que incluso dejó de ser proveedor prioritario de Iberdrola. La eléctrica también recurrió en su día a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para que determinara si Siemens AG debería lanzar la OPA que en su día no llevó a cabo debido a que no estaba respetando los acuerdos que la llevaron precisamente a quedar exenta de esa obligación.

El supervisor de los mercados consideró que la situación no debía sufrir cambio alguno.

Plusvalías de 200 millones

Una hipotética salida del capital por parte de Iberdrola dependería del precio que esté dispuesto a pagar su socio. Actualmente, Siemens Gamesa cotiza en el entorno de los 15 euros por acción, lo que supone valorar la participación de la eléctrica española en unos 900 millones de euros. El fabricante cotiza cerca de sus máximos de los últimos doce meses, pero aún está lejos de la zona de 20 euros en la que se encontraba cuando se acordó la fusión.

A los precios actuales, Iberdrola podría anotarse unas plusvalías próximas a los 200 millones, teniendo en cuenta la valoración en libros de la participación.

Hoy por hoy, no se descarta ninguno de los escenarios; ambas partes quieren estudiar la situación con calma y sin distorsiones del exterior. Y que la solución llegue lo antes posible.

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