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El presidente de Ibercaja Banco,  José Luis Aguirre (izq.), y el consejero delegado, Víctor Iglesias / IBERCAJA BANCO

Ibercaja descarta fusiones y prevé poder salir a bolsa a partir de finales de año

La entidad presenta un plan estratégico a tres años con un objetivo de retorno del 7%, que podría cubrir el coste de capital, y la distribución del 50% del resultado en dividendos

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Ibercaja mantiene los planes de salida a bolsa que fueron abruptamente interrumpidos por la pandemia y espera ejecutarlos a partir de finales del presente año, cuando estima que las condiciones de mercado así lo permitan. Mientras, la entidad se concentrará en desarrollar el plan estratégico a tres años que ha presentado este miércoles y que cuenta con objetivos ambiciosos como alcanzar un retorno del capital sobre fondos propios (ROTE) del 7% en 2023.

Lo que no contempla esta hoja de ruta, denominada “Desafío 2023”, es llevar a cabo una fusión u otra operación corporativa, en el marco del proceso de consolidación que está viviendo el sector financiero español. “Apostamos por un proyecto propio e independiente”, ha señalado de manera tajante el presidente no ejecutivo de la entidad, José Luis Aguirre, en una comparecencia ante los medios de comunicación.

Todo preparado

El banco considera que en la actualidad tiene todo listo para convertirse en cotizado y que es la salida a bolsa la opción preferente de la Fundación Bancaria Ibercaja, accionista mayoritario de la entidad con una participación del 88%, para reducir su peso en el capital por debajo del 50% antes del cierre de 2022, como exige la normativa.

“Tenemos 20 meses por delante pero el mucho trabajo previo que requiere un proceso de este tipo ya está hecho para ejecutarlo en cuanto veamos una ventana de oportunidad”, ha apuntado el consejero delegado, Víctor Iglesias.

Crecer en solitario

Ibercaja admite que las actuales circunstancias desaconsejan dar el salto al parqué pero su presidente estima que el escenario mejorará de forma notable en los próximos meses, de forma que “a finales de 2021 y a lo largo de 2022 se darán esas oportunidades y nosotros aprovecharemos alguna”, ha asegurado Aguirre.

El plan estratégico contempla una senda de crecimiento en solitario en un contexto complicado que contempla retos como el escenario de tipos negativos, la llegada de nuevos actores al sector y la creciente digitalización. En este escenario, los principales objetivos de Ibercaja pasan por cerrar el año 2023 con un ROTE del 7% que, además, espera que sea capaz de cubrir el coste de capital. Y también alcanzar una ratio de solvencia CET1 fully loaded por encima del 12,5%.

Un 'pay-out' del 50%

Otros objetivos del plan pasan por elevar un 23% el número de clientes vinculados a banca de empresas y situar su ratio de activos improductivos por debajo del 5%.

Asimismo, Ibercaja pretende combinar estas metas con un política de dividendos que le permita repartir entre sus accionistas hasta un 50% del resultado. Para ello, el Banco Central Europeo (BCE) deberá eliminar la restricción que mantiene hasta septiembre y que limita el pay-out de las entidades bajo su gestión al 15%.

Consolidación suficiente

Esta hoja de ruta está diseñada sobre la base de permanecer en solitario, sin ni tan siquiera contemplar una posible operación corporativa que “en cualquier caso nos distraería del trabajo que tenemos por delante, que es cumplir con estos objetivos”, ha recordado Iglesias.

El consejero delegado de Ibercaja considera que la banca española ha hecho de sobra los deberes en lo que a fusiones se refiere, muy por encima de otros mercados de su entornos como los de Francia, Reino Unido o Alemania. “Nos hemos quedado en torno a 10 operadores en el sector cuando antes éramos más de cincuenta”.

Sin presiones

De este modo, los dirigentes de Ibercaja consideran que “llegado a este punto las fusiones tienen que tener una motivación de voluntad, no de necesidad. Y para eso en toda operación que se dé tiene que haber un sentido industrial”.

Además, en este punto Iglesias ha negado que la entidad haya recibido presión alguna por parte del BCE ni del Banco de España para abordar un eventual proceso de concentración. “Tampoco tendría sentido que lo hubieran hecho con una entidad que funciona bien y cumple con todos los requisitos”.