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Joan Gaspart, presidente de Husa Fénix, la hotelera que toma el relevo de Husa / EFE

Husa Fénix, de Gaspart, cierra en China pero volverá tras la pandemia

La 'hotelera 2.0' del expresidente del FC Barcelona detiene la expansión asiática por la pandemia, pero promete regresar

5 min

Malos tiempos para los negocios en China. El gigante asiático ha cerrado sus fronteras y, en consecuencia, la mayoría de conexiones aéreas con el resto del mundo, también en China, continúan bajo mínimos. Una de las víctimas del cerrojazo de Pekín es Husa Fénix, la cadena hotelera del empresario Joan Gaspart, también expresidente del FC Barcelona. La firma alojativa ha cerrado temporalmente, pero promete volver. 

Informan de ello fuentes del sector turístico, que recalcan que Husa Fénix ha cerrado temporalmente su sede central de Qingdao, al noreste de China. La cadena ha parado operaciones por la inexistencia de flujos turísticos entre Occidente y la potencia asiática derivada de las restricciones del coronavirus. La noticia se produce a semanas de que el país acoja los Juegos Olímpicos de Invierno, una edición deslucida por la variante ómicron del coronavirus. 

Volverá tras la pandemia

Preguntado por la cuestión, el propio Joan Gaspart no ha querido valorar la información. Otras fuentes del sector sí han aportado más información. Husa Fénix, que nace como nueva aventura empresarial tras la decisión de liquidar Husa Hoteles en España, volverá cuando la pandemia del coronavirus remita y se recupere el tránsito entre Europa y Estados Unidos y China. 

Desde la industria turística se hace hincapié en que la enseña tiene nicho de mercado para operar. "Las grandes cadenas internacionales hace años, quizá décadas, que han convertido la plaza en un destino maduro. Cinco estrellas e incluso más son segmentos muy peleados. Pero en las capas de cuatro estrellas aún hay batalla", explican. 

Ciudades secundarias

Esta es la racionalidad que dio lugar a Husa Fénix, la segunda gran iniciativa empresarial de Gaspart tras Husa Hoteles. Directivos del sector recuerdan que la cadena ha esquivado las grandes ciudades chinas, las situadas en la costa, y se ha centrado en urbes interiores menos maduras. Un ejemplo: la compañía preparaba un proyecto hotelero, su flagship, en Jinan, la capital de Shangdong, la provincia en la que tiene el cuartel general. 

Esa intervención está ahora parada, al menos temporalmente, como lo está el resto de la operativa de la cadena. Las fuentes consultadas indican que ello es atribuible a la necesidad de abrir oportunidades sobre el terreno. "Los inversores locales quieren expertise en China, no a distancia. El contacto social es imprescindible. Sin poder viajar de un lugar a otro, ni esta ni otras cadenas nuevas pueden trabajar". 

La primera: "Libertad"

En efecto, Husa Fénix había empezado a montar un portafolio en China en torno a sus cuatro marcas: Aurum, Estancia, Alma y Libertad. Este último segmento, equivalente al de light luxury, había presentado algunos activos en el país. Para ello, había lanzado adaptaciones propias para el mercado local, destacan directivos conocedores de la operación. 

El hecho de que la marca se hubiera lanzado en ciudades secundarias y no las grandes macrourbes superpobladas de la costa actuaba de caja de resonancia a la inversión. Como también lo era el hecho de que el equipo de Fenix se apoyaba en la trayectoria hotelera de los Gaspart y, también, en los éxitos del ejecutivo en su etapa al frente de la presidencia del Barça. 

Hacia la liquidación

Ello era en China. En España, Husa Hoteles encara la liquidación por la imposibilidad de cumplir con el convenio que cerró el primer concurso de acreedores en el que se sumió la cadena en 2014. El desmontaje de la firma para pagar a acreedores está siendo complejo, indican fuentes consultadas, pues no restan excesivos activos. Lo acuciante son las deudas con la Tesorería de la Seguridad Social y Hacienda, agregan. 

De hecho, aunque Gaspart rechaza comentar sobre la operación, otras fuentes aseguran que apenas queda masa para liquidar y repagar obligaciones pendientes. Los grandes hoteles que operó Husa en el pasado, cuando llegó a explotar cerca de unos 200 alojamientos, se han vendido o tienen otros propietarios que nada tienen que ver con los antiguos administradores. Además, la firma jamás fue patrimonialista, por lo que apenas hay establecimientos que subastar.