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Taxistas circulando por el centro de Madrid, donde habían ocupado el Paseo de la Castellana durante la huelga / EFE

España recupera la normalidad tras la huelga salvaje de los taxistas

Los conductores amenazan con "nuevos paros" en septiembre si el Ministerio de Fomento no cumple con el plan de colaborar con las CCAA para frenar a Uber y Cabify

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El transporte en España recupera la normalidad tras una huelga de taxis que ha finalizado la madrugada de hoy, jueves 2 de agosto. En Madrid y Barcelona, ciudades en las que los conductores ocupaban arterias, el tráfico rodado ha vuelto al flujo habitual.

En la capital, los conductores han puesto fin a la toma-acampada en el Paseo de La Castellana, mientras que en Barcelona el colectivo ha desalojado voluntariamente la ocupación de la Gran Via y el paseo de Gràcia, dos calles que habían taponado con sus vehículos desde hacía cinco días. Los profesionales han vuelto a trabajar por turnos, tal y como establecen las regulaciones del sector del taxi en ambas ciudades. En una muestra de buena voluntad, Élite Taxi ha anunciado "traslados gratis" en Barcelona un día de septiembre por las molestias ocasionadas, aunque sin concretar fechas ni condiciones.

Más paros en septiembre

La vuelta a la normalidad en el sector del taxi tras una huelga salvaje que ha durado hasta ocho días en el caso de Barcelona tiene, no obstante, condiciones. Las asociaciones Fedetaxi y Antaxi han avisado hoy jueves de "nuevos paros" en septiembre si el Ministerio de Fomento no cumple con los acuerdos a los que llegó ayer en la Conferencia Nacional de Transportes. La desconvocatoria de huelga, pues, busca dar margen al departamento de José Luis Ábalos para que trace el nuevo marco normativo que acomode las exigencias del colectivo.

En este sentido, cabe recordar que Fomento pactó ayer con los representantes de las autonomías una gestión conjunta de los permisos de alquiler de vehículo con conductor (VTC). Ello significa dos cosas. Una, que el Ministerio renunció traspasar las competencias por las reticencias de los gobiernos autonómicos, como pretendía. Y dos, que las regiones "que lo deseen" podrán legislar sobre autorizaciones VTC, las que utilizan Uber y Cabify, rivales del taxi, y trasladar ese poder a los ayuntamientos.

Licencia urbana

Esta es precisamente la piedra angular del conflicto y lo que Fomento debe resolver. Los conductores exigen que los ayuntamientos puedan legislar sobre VTC para frenar un alud de nuevos títulos habilitantes que aumente la posibilidad de competencia de sus rivales. Lo intentaron con el reglamento metropolitano del taxi, que aprobó el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), pero el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) lo suspendió cautelarmente. Su argumento es que nuevas licencias urbanas a lo largo y ancho de España permitirían recuperar el equilibrio de una VTC por cada 30 taxis, que establece la ley pero que está superado ampliamente.

Ahora, los taxistas buscan que el Gobierno ceda esa competencia a autonomías y ayuntamientos para replicar el intento de Barcelona en toda España. Ello no será fácil, pues el sector de las VTC pondrá trabas a la medida apelando a la pérdida de puestos de trabajo y al coste económico de quitar licencias a quienes ya las tienen.

Hay otra derivada a tener en cuenta. Se desconoce el poder de influencia del taxi tras una huelga que ha mancillado su buena imagen entre la ciudadanía y los sectores económicos. Si bien el colectivo es capaz de paralizar una ciudad, no cuenta con un apoyo popular tan grande tras una semana de bloqueos salvajes de ciudades y aeropuertos y agresiones a vehículos de Uber y Cabify. Prueba de ello es que estas dos aplicaciones, competidoras del taxi, figuran entre las más descargadas de España en la última semana.