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Colas ante los mostradores de facturación del aeropuerto de Barajas, en Madrid / EFE

Los vigilantes de los controles de seguridad de Barajas llaman a la huelga

La Federación de Sindicatos Autónomos convoca paros parciales que afectarán el puente de la Constitución y las fiestas de Navidad

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La Federación de Sindicatos Autónomos (FSA-ATES) ha convocado formalmente este jueves la huelga en los controles de seguridad del aeropuerto de Barajas. Llama a la plantilla a secundar paros parciales en dos fechas, del 28 de noviembre al 11 de diciembre y del 22 del mismo mes hasta el 8 de enero de 2018. Es decir, en el puente de la Constitución y en las fiestas de Navidad.

El sindicato indica en un comunicado que se dejará de trabajar de las 5.30 a las 6.30 horas de la mañana, de las 10.30 a las 11.30 horas, de 14 a 15 horas y de 19 a 20 horas de la noche. Varias franjas que complicaran la colas en los filtros de seguridad de uno de los principales aeropuertos del país.

Negociación con Prosegur

Se llega a los paros tras expirar el plazo de negociación de tres meses pactado con Prosegur. Un debate sobre las condiciones laborales de la plantilla en el que no se ha podido alcanzar el pacto.

FSA-ATES indica que el 93,12% de los vigilantes han participado en las asambleas en las que se ha aprobado terminar en una huelga. El porcentaje se eleva al 99,24% en el caso de los auxiliares.  

Los representantes de los trabajadores recuerdan que ya se habían convocado paros parciales el pasado 14 de julio, pero que pactaron con la empresa darse tres meses más par intentar llegar a un punto en común que evitara la huelga.

Reivindicación laboral

Reivindican que el convenio estatal de las empresas de seguridad “perpetúa el salario y condiciones precarias para todo el sector” y los auxiliares. Manifiestan que existe una negociación abierta para 2018 desde febrero “sin previsión de que se pueda llegar a mejora alguna”.

Se quejan de que las condiciones laborales de Prosegur no facilitan la “mínima conciliación familiar” y que los descansos que se prevén durante la jornada están afectados por el “volumen de pasajeros, hasta el punto de no poder ir al baño cuando lo necesitamos o no poder comer el bocadillo”. Rechazan el elevado número de horas “no deseadas” que trabajan, condiciones todas ellas que esperan revertir tras la protesta.