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Clientes en el 'rooftop' del Hotel Palace Barcelona, uno de los más activos este verano / HPB

Los hoteles de lujo de Barcelona aguantan el aluvión ‘low cost’

La Ciudad Condal baja precios por el impacto de la quinta ola sobre el turismo, pero el segmento 'premium' resiste para retener al cliente de calidad

9 min

¿Barcelona a precio de chollo? No tan rápido. Hoteles y apartamentos turísticos han ajustado tarifas por el impacto de la quinta ola en el turismo, que ha debilitado la demanda en julio y agosto. Pero no todos los establecimientos lo han hecho: los alojamientos de nivel han aguantado precios por noche para proteger su marca y blindar su posición en el segmento del turista de nivel. 

Lo explica Arancha Domínguez, directora de comunicación del Hotel Palace Barcelona, el antiguo Ritz. "Al principio de la pandemia sí hubo algunos paquetes para el público local, pero en estos momentos estamos manteniendo el precio. ¿Por qué? Porque entendemos que no es un tema de tarifas, no hay una crisis global y la gente se ha quedado sin poder adquisitivo: es un tema de que el cliente no puede llegar por las restricciones a la hora de viajar", ilustra. 

Faltan Estados Unidos y Rusia

Domínguez recuerda que la del fausto Palace "es una estrategia que siguen la mayoría de hoteles de cinco estrellas y gran lujo de Barcelona". Mantienen el precio, aunque echan de menos algunos mercados. "Estados Unidos, Rusia y Asia vienen muy poco. Hay más cliente europeo, pero sin masa suficiente para llenar". ¿Cuándo se animará el mercado? "Creemos que cuando llegue otoño, Barcelona puede ser competitiva frente a rivales como París o Londres por el buen clima", avanza. Eso sí, con una diferencia. "Reservas de última hora. Estamos cogiendo compras a uno/dos días vista, jamás visto en este segmento". 

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Dos turistas, en el Mercado de La Boquería a principios de mes / EP

Quién sí ha ajustado tarifas a la baja ante la falta de turistas de algunos mercados son los hoteles que trabajan en otras categorías. Marc Mackay, director ejecutivo de Aura Park y consejero delegado de Macma Tourism admite que "hemos bajado los precios un poco, un 20% a lo sumo". Ello es así por el débil comportamiento de "algunos mercados emisores". No obstante, desde el aparthotel y la gestora hotelera recuerdan que "no han cerrado nunca", lo que les ha permitido, con las tarifas ajustadas, "hacer break even o lo comido por lo servido" en la cuenta de resultados. 

Gremi d'Hotels: "Calidad por encima de cantidad"

Desde el Gremi d'Hotels de Barcelona, Manel Casals, su director general, admite que el cálculo antes del verano era que los precios habían bajado "un 40 o 50%". Ahora, no obstante, la percepción es distinta. "Hay dos tendencias. Los hoteles que siguen buscando esos descuentos para captar al cliente que responda a esta tarifa y los que no han bajado precios, porque entienden que el problema no es la falta de oferta", explica. Recuerda, asimismo, que "hay un problema de demanda, no de oferta, por lo que algunos aguantarán precios hasta que vuelva esa demanda". 

Desde el Gremi no emiten instrucción alguna sobre tarifas, pues rige el libre mercado, pero se reconoce que se prefiere "la calidad respecto a la cantidad". La organización empresarial loa la estrategia de sus asociados de "no bajar precios para aumentar ocupación practicada en los últimos años, pues es lo que gusta". El ente empresarial que preside ahora Jordi Clos corrobora las "dificultades" de estadounidenses o asiáticos para venir a España, un cliente que el Gremi quiere recuperar cuanto se rebajen los obstáculos a viajar. "Claramente apostamos por la calidad, el tipo de cliente que nos gustaría es el que acude a eventos corporativos, ferias o convenciones", admiten. ¿Volverán estos visitantes? "Hay inputs de encuentros de pequeño formato en septiembre", deslizan. 

Apartur: "Es turismo que ya venía"

¿Qué ha pasado en los apartamentos turísticos? Enric Alcántara, presidente de la patronal Apartur, señala que los precios de la vivienda vacacional en Barcelona "iban en buena progresión hasta final de junio, cuando llegó la quinta ola". El aumento de contagios, otro, provocó "muchas cancelaciones y el frenazo de nuevas reservas". Ello, indica, generó "que se ajustaran precios a la baja, descensos que llegaron hasta el 30 o 40% con respecto a los de la misma época en 2019". Como en los hoteles, los pisos para visitantes notan más el cliente de proximidad que puede "llegar en coche a Barcelona". Viene "de Francia, del norte de Italia o de Países Bajos". 

hotel arts barcelona
Imagen de un turista haciendo 'paddle surf' con el Hotel Arts de fondo / EP

E, incide Alcántara, "no es turismo low cost". El directivo sostiene que se trata "del mismo visitante que venía antes de la pandemia, lo que ahora lo hace con precios mucho más económicos". Desde Apartur enfatizan dos elementos más. Uno, los precios también han caído en destinos rivales. "Francia o Italia también acusan las restricciones, lo que aguanta y está muy lleno es el turismo rural, el interior y demás". Y dos, lo óptimo para la patronal son tarifas más elevadas. "Para que el turismo genere empleos, es necesario que el precio por noche crezca tanto como sea posible", recuerda su presidente. 

Cushman & Wakefield: "Mantener precios por estatus y cliente"

Por su parte, desde Cushman & Wakefield, líder en servicios inmobiliarios comerciales, su socio co-director, Bruno Hallé, avisa de que "no todos los hoteles de Barcelona están abiertos, muchos siguen sin operar" por la atonía del turismo. Los que abren, "tienen dos estrategias, trabajar el precio o la ocupación". Aquí es donde se incardina la estrategia de los hoteles de lujo, como el Majestic, el Palace Barcelona, el Monument, el Alma, el Edition o el Cotton House. "Hay demanda de habitaciones de 280 a 350 euros la noche, porque hay gente con dinero", aclara. No obstante, los directores "no verán un 80% de ocupación como en 2019 --año de récord turístico en España-- pero si logran un 45% y les salen los números, mantendrán el posicionamiento del activo". 

A este respecto, Hallé hace hincapié en que los precios altos se mantienen en algunos alojamientos por dos motivos. "El tipo de cliente, que puede consumir más en el hotel, y por un motivo de estatus, de marca". La otra estrategia, la de trabajar la ocupación bajando precios, concierne a establecimientos "de menor categoría, de dos, tres y cuatro estrellas", que pueden vender "un 35 o 40% más barato que en 2019". Ello lo consiguen reduciendo servicios. ¿Qué recomienda Cushman? "Es una decisión de cada uno. Mantener un hotel cerrado cuesta unos 1.000 euros por habitación al mes en limpieza, seguridad, costes laborales y demás. Depende de tus costes de estructura: si puedes abrir con menos servicios y más guerra de guerrillas, aprovechando tu zona de piscina y haciendo buen trabajo de redes sociales, adelante", apostilla el directivo.