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Un viajero frente a un mostrador de Thomas Cook / EUROPA PRESS

Los hoteleros catalanes temen una caída de los precios por la quiebra de Thomas Cook

Las patronales alertan de una posible fuga de turistas por el abaratamiento de precios en otros puntos para llenar las plazas que quedarán desiertas tras el desplome del turoperador

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La quiebra de la agencia de viajes Thomas Cook ha sacudido con fuerza el turismo de Canarias y Baleares. Pero las réplicas del seísmo se han expandido por toda España después de que la compañía anunciara el lunes el cese inmediato de su actividad, que ha dejado sin acceso a sus vuelos de regreso a 600.000 turistas en todo el mundo. En Cataluña han sido 5.000 los afectados, principalmente en la Costa Dorada, la Costa Brava y Barcelona. Aunque las patronales de hostelería creen que el daño no será de gran calado, temen un “efecto dominó” que derribe los precios del sector.

“Se trata de la mayor quiebra de la historia del turismo”, señala el presidente de la Asociación Catalana de Agencias de Viajes Especializadas (Acave), Martí Sarrate. Thomas Cook, con 178 años de trayectoria, era la firma del ramo más antigua y la que inventó el modelo de negocio del todo incluido. Hasta el pasado lunes, la empresa administraba hoteles, resorts y aerolíneas para 19 millones de personas a lo largo de 16 países.

La Costa Dorada y la Costa Brava, afectadas

En Baleares, Thomas Cook contaba con 355.941 plazas programadas entre el 1 de mayo y el 31 de diciembre de 2019, mientras que en Canarias había 494.679 reservas. En Cataluña el dato no es tan alto, pero sí importante, siendo la Costa Dorada la zona más afectada con 55.005 plazas que estaban ya comprometidas, mientras que la Costa Brava contaba con 13.160, según cifras de la plataforma turística Mabrian.

Así las cosas, Sarrate afirma que, a pesar de que la quiebra ha sido “un palo muy duro”, el panorama catalán “no es tan preocupante como en Baleares y Canarias”. No obstante, las patronales de hostelería celebran que la quiebra se haya producido un 23 de septiembre y no en junio, cuando hubiera provocado un efecto “devastador”.

Pérdida de ingresos

El gerente del Gremio de Hoteleros de Costa Brava Centro, Martí Sabrià, estima que la zona perderá unas 140.000 pernoctaciones anuales, una cifra que “no es escasa”, y que se traduce en unos 2,8 millones de euros de ingresos para los hoteles. La zona más afectada será Lloret de Mar (Girona), según este, mientras que en el resto de la Costa Brava la incidencia de los turoperadores es poca. No obstante, Sabrià estima en unos 14 millones de euros el total que los turistas dejarán de gastar durante su estancia.

Sabrià también advierte de que el “turismo va por efecto dominó”, de modo que los hoteles tendrán que bajar los precios para llenar las plazas libres, lo que provocará una abaratamiento de las tarifas y una reducción de los márgenes de negocio. Aunque la temporada estival de este año ya está salvada, los hosteleros temen que “el año que viene, si quedan camas libres en Benidorn y Mallorca, se ocuparán antes que en Lloret”.

La Generalitat, contra el "alarmismo"

De cara a lo que queda de 2019, el principal foco está en Lleida, uno de los destinos preferentes para la temporada de invierno. Thomas Cook era el proveedor del 75% de los servicios aéreos de la hotelera Neilson, que opera en la provincia. Sin embargo, el secretario de Infraestructuras y Movilidad de la Generalitat, Isidre Gavín, pedía este lunes que no cundiera el "alarmismo", y aseguraba que la empresa les ha explicado que ya busca otras compañías para sustituir los servicios.

La quiebra del turoperador británico ha supuesto la cancelación de 28 vuelos en el aeropuerto de Reus y otros 14 en Girona programados hasta octubre. No obstante, la situación se ha logrado solventar a través de otros operadores y del gobierno británico, que ha fletado aviones para repatriar a sus nacionales. Asimismo, la Generalitat, a través del Departamento de Economía y Empresa, informaba en la tarde de ayer de la activación de un plan de seguimiento para asegurarse de que los turistas puedan regresar a sus países. La mayoría son ciudadanos de Reino Unido, Bélgica y Holanda.