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¿Qué pasa con las hipotecas del Banco Popular?

Tras la desaparición de una entidad, la deuda continúa vigente pero cambia de acreedor y los productos vinculados pueden modificar sus condiciones

4 min

La compra de Banco Popular por parte del Santander a contrarreloj cogió por sorpresa a la gran mayoría. Aunque hacía semanas que la pérdida de confianza de sus inversores lo empujaba a encadenar caídas en bolsa, la noticia cogió a sus clientes, sus accionistas y al sector financiero desprevenidos.

Las consecuencias para los poseedores de títulos fueron inmediatas: todos perdían el valor de sus acciones y las inversiones realizadas para adquirir su participación. Pero los clientes se preguntan qué pasará con sus productos contratados a partir de ahora. El comparador HelpMyCash.com explica los efectos de la desaparición del Popular en las hipotecas.

La deuda se transforma

La deuda contraída con la entidad no desaparece tras su caída. Las obligaciones y los derechos de ambas partes continúan igual, aunque cambie el acreedor. También se mantienen las cuotas, las revisiones y las condiciones de vinculación. El proceso es similar al de la titulización de las hipotecas, es decir, cuando un banco vende una deuda hipotecaria a un fondo de inversión.

El desarrollo de la deuda continúa con el mismo devenir. La única diferencia reside en el interlocutor: los clientes que tenían deuda hipotecaria con el Popular tendrán que dirigirse al Santander para cualquier consulta o modificación a partir de ahora.

Oficina y productos vinculados

Algunos puntos sobre los que tienen que prestar especial atención los antiguos clientes con hipoteca en el Popular son los productos vinculados al crédito y la nueva oficina asignada. En lo que respecta a la vinculación de la hipoteca, pueden producirse variaciones de precio en productos como los seguros después de renovarse.

Por ejemplo, la cuenta nómina actual de Banco Santander es la Cuenta 1|2|3, que si bien ofrece una alta rentabilidad, así como devoluciones en recibos, también implica el pago de comisiones.

Otro factor a tener en cuenta, de menor impacto directo, es la oficina a la que serán reasignados. Por un lado, es relevante por el mero hecho de que la nueva sucursal no  quede tan cercana como la anterior. Por otro lado, es importante el cambio de cara a algunos documentos clave que esta oficina puede tener, es decir, en los casos en los que el cliente quiera hacer alguna reclamación en el futuro que implique la recuperación de datos que sólo esta oficina podría tener.

Un ejemplo de ello es la reclamación de gastos de escrituración de hipoteca. Son muchos los clientes que no guardan los datos de la notaría donde se firmó el contrato ni de la gestoría que tramitó el papeleo. Es habitual que cuando los clientes solicitan a sus oficinas estos documentos, la entidad responda que “se han extraviado”. Si a esta situación se añade una mudanza, las posibilidades de que algunos documentos puedan desaparecer crecen. 

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