Hipotecas al 100%: aunque el sector lo niega, han regresado

El Banco de España recomienda fijar el tope en el 80% y recuerda que el concepto ‘préstamo responsable’ implica que el endeudamiento no sobrepase el 40% del total de los ingresos

Un hombre observa ofertas de viviendas en alquiler y para comprar, a las que podría acceder mediante hipotecas al 100% que el sector niega que existan / EFE
14.06.2018 00:00 h.
5 min

Las llamadas hipotecas al 100% fueron la máxima de la burbuja inmobiliaria en España. Un préstamo que cubría el total del coste de la vivienda que se quería comprar y que, en algunos casos, llegaron al 120% o al 130% al incluir también los costes administrativos que comportaba la adquisición u otros proyectos. Diez años después del batacazo del sector, estos productos han vuelto a aparecer.

La banca lo niega de frente, aunque otros operadores vinculados con el sector inmobiliario aseguran que se pueden obtener con relativa facilidad en según qué entidades. ¿Es un producto generalizado? La respuesta es clara: no. Va muy vinculado a determinados nombres y en un momento en el que el volumen de capital que se mueve en préstamos a viviendas está muy alejado de las cotas alcanzadas en plena fiebre del ladrillo.

El temor de las grandes entidades

Los grandes bancos del país --Santander, Caixabank, BBVA, Bankia, Banco Sabadell y Bankinter-- aseguran que el tope máximo de sus ofertas es del 80% del valor total del inmueble. Un porcentaje que, según las fuentes consultadas, se cumple. La batalla por los clientes en este sector en pleno repunte está en las condiciones de los productos.

¿Ofrecen préstamos al 100%? Sólo a clientes premium, añaden los mismos interlocutores. Se asegura que no están por la labor de asumir más mora de lo necesario en sus cuentas en un momento en el que su solvencia está bajo lupa. Además del temor de encontrarse de nuevo con activos inmobiliarios sobrevenidos que lastran en balance.

Las ‘trampas’ de la tasación

Se señala a entidades de un perfil más pequeño y que batallan por ganar cuota y obtener mayores beneficios en el país. Oficialmente, estos grupos sólo publicitan ofertas que llegan a esta cifra máxima del 80%. Pero se relatan ciertas trampas para incrementar el montante total que se presta al cliente.

La principal es en la tasación. Más allá de contar con las empresas del sector que cada banco tiene homologadas, ciertas entidades facilitan que sean los propios clientes los que presenten la valoración del inmueble por la firma especializada que ellos elijan. Y, en estos casos, se sobrevalora el coste del activo para conseguir este 20% restante.

Porcentaje pequeño

Fuentes cercanas al Banco de España remarcan que no es una práctica generalizada, aunque reconocen que vuelve a estar presente. Advierten, asimismo, de que el coste final del préstamo al 100% es siempre mayor para el suscriptor.

En cuanto al volumen total, se afirma que las cifras están lejos de las que se habían alcanzado en plena burbuja. Actualmente, según los mismos interlocutores, representa una proporción pequeña de las 310.096 nuevas hipotecas que se firmaron a lo largo de 2017, el 9,7% más que el ejercicio anterior. Afirman que es más como un símbolo de que la recuperación del sector no ha implicado dejar atrás ciertos vicios de la crisis.

Banco de España

Por su parte, los portavoces del regulador reconocen que la práctica de limitar al 80% del valor del inmueble los préstamos hipotecarios es “una recomendación, pero en absoluto está fijado como tope infranqueable”. Detallan que el único requisito que imponen a la banca es el de “someterse al concepto de préstamo responsable”.

Es decir, a asumir el compromiso de “no otorgar financiación por encima de las posibilidades de devolución del cliente”. El gran problema de la crisis inmobiliaria. La fórmula que se suele usar de forma habitual es que el nivel máximo de endeudamiento no sobrepase el 40% del total de los ingresos del consumidor.

Fijar las condiciones concretas de los productos financieros es responsabilidad final de cada entidad. Es cada banco el que decide cuál es el nivel máximo de riesgo que asume en su balance. Por el volumen actual de operaciones se asegura que la situación no es alarmante por impacto sectorial. Se reconoce como una advertencia sobre la repetición de comportamientos pasados.

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