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El proyecto del Hermitage en la Nova Bocana de Barcelona / EUROPA PRESS

El Hermitage sigue adelante con el proyecto de Barcelona pese al veto del ayuntamiento

Los promotores anuncian su intención de abrir en el puerto y se reservan la opción de llegar a los tribunales

3 min

Sigue el pulso entre el Ayuntamiento de Barcelona y el Hermitage por la instalación de una sede del museo ruso en el puerto de la capital catalana. Los promotores del proyecto no se rinden y, apenas un día después del último veto del consistorio, manifiestan que siguen adelante con su idea y se reservan la opción de llegar a los tribunales.

Los movimientos se han acelerado en la última semana, desde que el Puerto de Barcelona promovió una alianza Hermitage-Liceu para un gran espacio cultural, una propuesta nueva con respecto al plan inicial. Y en ese punto están los promotores, con la idea de presentar al consistorio la mejor alternativa para levantar su sede en la Nova Bocana, después de que el Puerto ya haya concedido la licencia a los impulsores.

El gobierno municipal, roto

El Hermitage recuerda este sábado que cuenta con el apoyo de la Autoridad Portuaria y del Liceu, pero también con el de más de 85 asociaciones y entidades civiles e, incluso, con el de una parte del equipo de gobierno municipal y el de la mayoría de los concejales. Por todo ello, anuncia que, “a pesar del rechazo” de la “otra parte del equipo de gobierno” (en referencia a BComú, partido de Ada Colau), “seguirá adelante”.

“Hermitage Barcelona seguirá adelante con el requerimiento del Port, al entender que el proyecto se ha desarrollado en estricto cumplimiento a la ley, a la vez que ha superado todos los trámites, en especial el de pública concurrencia, y se ajusta a todos los requerimientos técnicos y urbanísticos”, apunta, mientras el consistorio pide “más tiempo”.

Otro frente judicial

El viernes, dos días después de que el Puerto aprobase la licencia para el Hermitage, Colau insistió en que se pueden encontrar “mejores proyectos” para esa zona del puerto. Poco después, la teniente de alcalde, Janet Sanz, lo rechazó por completo aludiendo a unos informes que están obsoletos. De este modo, los promotores se reservan el derecho “a ejercer aquellas acciones que así fueran necesarias en defensa” de sus derechos e intereses.