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La Hacienda Catalana tropieza con la informática

Quejas de la plantilla porque prosiguen los problemas de funcionamiento nueve meses después de activar el programa e-Spriu

Trabajadores atienden a usuarios de las oficinas centrales de la Agencia Tributaria de Cataluña, la llamada Hacienda Catalana / GENCAT
15.05.2018 00:00 h.
5 min

La Hacienda Catalana ha sido uno de los grandes objetivos perseguidos desde el independentismo. El nuevo presidente de la Generalitat, Quim Torra, remarcó de nuevo durante la sesión de investidura que sería una de las prioridades del nuevo Ejecutivo. Pero estas expectativas con la organización tropiezan con los problemas informáticos de su operativa.

Los trabajadores señalan que los fallos históricos del G@udi no se han superado con e-Spriu, la plataforma de gestión de los impuestos propios y cedidos que se desplegará hasta 2020. Se activó en julio en una acción para demostrar el despliegue de las llamadas estructuras de estado, tal y como reconocen desde el entorno de la consejería de Empresa y Conocimiento.

Varias empresas tecnológicas contratadas

Nueve meses después, los empleados explican que ya han registrado problemas. Especialmente al “pasar de un módulo a otro”, indican. Es decir, al moverse dentro del aplicativo.

Se apela a problemas de coordinación entre las empresas tecnológicas que han participado en la puesta en marcha del e-Spriu. Para diseñar desde cero el aplicativo, algo imprescindible según los empleados de la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC), la Generalitat optó por contratar a varias compañías que se encargaran de ámbitos muy concretos.

Liquidación de impuestos

Una fórmula que evitaría, según los mismos interlocutores, los fallos de base que consideran que tiene el programa G@udi, firmado por Indra. El gigante de las telecomunicaciones español también recibió parte de los nuevos encargos, aunque la lista de proveedores es más larga. El departamento que lideraba Oriol Junqueras contrató también a T-Systems, Everis e IBM para que se encargaran de sus respectivos ámbitos de especialidad.

La liquidación de los nuevo impuestos a los azúcares de las bebidas refrescantes fue su primera operación. Desde ese momento se han añadido nuevas funcionalidades menores, relacionadas todas ellas con la batería de nuevas tasas creadas en los últimos dos mandatos en Cataluña.

Dos operativas paralelas

El calendario de implementación sí implicaba que se estrenara con el impuesto de patrimonio, pero la plantilla indica que la migración total ha sido imposible. Se ha impuesto un modelo de gestión híbrido. Se usa el G@udí para las liquidaciones de 2015 y los ejercicios precedentes. A partir de 2016, los trabajadores deben usar el e-Spriu.

En el de la tasa turística, el otro gravamen que se introdujo en octubre, no se han registrado incidencias de este tipo. La previsión inicial era que todos los impuestos propios y transferidos que se liquidan en las oficinas del ATC estuvieran migrados en el nuevo sistema el pasado marzo, pero el calendario se ha prolongado.

G@udi, un programa desfasado

Se temen más fallos con grandes impuestos como el de sucesiones y donaciones o las transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados. Por todo ello, la plantilla debe usar el sistema anterior.

Aseguran que el G@udi es un programa completamente desfasado que impide acciones tan simples como la de migrar un cuadro desde un aplicativo de Excel, un movimiento básico para los responsables de la inspección de grandes cuentas. Es decir, de empresas.

Inversión

Todo ello, tras una inversión continuada de la Generalitat. En julio, el entonces secretario de Hacienda, Lluís Salvadó, afirmó que habían invertido 8,1 millones entre los ejercicios 2016 y 2017 para completar el lanzamiento del programario y que estaban presupuestados cinco millones más hasta 2020.

A todo ello se le deben sumar otros 28,1 millones de costes de desarrollo. Parte de esta aportación irá destinada al G@udi, que continuará activo como mínimo dos años más. Dar forma y renovarlo de forma puntual ya ha implicado un coste de 20 millones de euros. Cantidad desembolsada entre 2001 y 2015.

Mayor control

La plantilla advierte que ha sido una aportación poco provechosa. Mantienen que los continuos tropiezos informáticos tienen un impacto directo en la recaudación. Se pide ganar eficiencia operativa para mejorar el control impositivo de Cataluña.

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