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Sede central de la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC) en Barcelona / GENCAT

La Generalitat contrata a Deloitte para fiscalizar la informática de la Hacienda catalana

Se impone a Everis y Sopra en el concurso público para constituir la Oficina de Gestión de Calidad de la Agencia Tributaria

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La Generalitat de Cataluña ha dado un primer paso para intentar solucionar los problemas informáticos que arrastra la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC). Ha adjudicado a Deloitte un contrato público para que impulse la constitución de la Oficina de Gestión de Calidad de la llamada Hacienda catalana. La firma estadounidense se encargará de “coordinar y ejecutar el control y asegurarse de la calidad de los sistemas de información” del organismo público, tal y como consta en la licitación.

Dispone de tiempo hasta el próximo 31 de diciembre para ejecutar todos los trabajos que se requieran para abrir. Aunque el contrato inicial se puede prorrogar 10 meses más a partir de esa fecha. En contrapartida, recibirá un total de 321.772,80 euros, el presupuesto de la licitación con IVA incluido.

Aplicaciones que se controlarán

La oficina que “constituirá el adjudicatario” deberá definir los sistemas de control con todas las aplicaciones que usa la plantilla de la ATC: el portal GAUDI y su sustituto, el e-SPRIU, las dos plataformas que más dolores de cabeza generan a la plantilla. Hay quejas de que no son programas con un uso intuitivo y que suelen fallar de forma bastante usual. Además, el antiguo sistema operativo no se puede desactivar porque hay procesos que no se han activado en el nuevo y ejercicios tributarios que se deben gestionar desde allí.

El futuro fiscalizador de la ATC también controlará cómo funciona el portal tributario, el datawarehouse, el BUS de servicios, la base de datos fiscales, el sistema de tratamiento de datos externos y los de relación con el contribuyente. Además de los gestores documentales y los de salidas.

Gestión de datos

Deloitte deberá “describir la estrategia y enfocar las pruebas” que se realicen para testar los errores que se denuncian en estos sistemas. Además de ofrecer su apoyo en la definición de un plan de calidad de la ATC, la hoja de ruta ante problemas con los sistemas de información. Cabe tener en cuenta que constituyen la base de una institución que funciona, precisamente, a partir de la gestión de datos.

La consultora se ha impuesto en la concesión pública a Everis y Sopra. La primera de ellas la superó en la valoración de la mesa de contratación, pero la Generalitat entendió que retiró su oferta al “no cumplir adecuadamente el requerimiento de documentación en el plazo señalado”. La adjudicación fue a parar al segundo de la lista.

Contratación del CTTI

Es el Centre de Telecomunicacions i Tecnologies de la Informació (CTTI) el organismo que se ha encargado de la licitación. Se ha enmarcado en el llamado contrato del siglo, la concesión en su día de todos los servicios de apoyo a los procesos de gestión de las tecnologías de información de la Generalitat. Aunque el proceso inicial se ha ampliado con otras iniciativas como la actual.

La Hacienda catalana fue una de las iniciativas que más se impulsó durante los mandatos de Artur Mas y Carles Puigdemont. Se quería transformar la ATC en otra de las llamadas estructuras de Estado y su arquitectura se preparó para, teóricamente, asumir la gestión tributaria en el momento en que se declarara la independencia.

Actualmente se está lejos de este objetivo, aunque sí que se ha definido una red territorial de oficinas para acercar la organización a más ciudadanos. Además de asumir la gestión de algunos tributos propios como el impuesto a las bebidas refrescantes azucaradas o la tasa a las emisiones contaminantes. Entre los deberes pendientes está la optimización de los sistemas informáticos. Las quejas de la plantilla en este sentido son recurrentes.