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Ryan Ding, presidente de unidad de negocio de Carrier de Huawei, empresa china vetada por EEUU / EP

La guerra comercial tecnológica entre China y EEUU costará 3,2 billones

Deutsche Bank asegura que la pérdida de demanda china tendrá importantes consecuencias

3 min

La guerra comercial entre Estados Unidos y China también tendrá un impacto negativo económico en Occidente. Según un estudio realizado por Deutsche Bank, se dejarán de ingresar 3,2 billones de euros debido a que habrá “pérdida de demanda china para las empresas occidentales”.

"Esta cantidad resultaría por la pérdida de demanda china para las empresas tecnológicas occidentales (2 billones de dólares); los costes de movilizar la cadena de suministros desde el país asiático a otros países (1 billón de dólares); y los mayores gastos operativos que supondría una divergencia de los estándares tecnológicos (medio billón de dólares)", se lee en el informe emitido este lunes por sus analistas.

Escaladas de tensión

El documento también incluye un índice que mide el impacto de las tensiones bursátiles en el sector de la tecnología, que coquetea con máximos históricos tras el veto de Reino Unido por Huawei. “Esta referencia tocó techo en abril y se mantiene ahora cerca de máximos, tras las restricciones británicas. Entre los sectores tecnológicos cuya evolución bursátil va más ligada a ese índice figuran los fabricantes de semiconductores y los de paquetes de software.

Los analistas también han realizado dos divisiones  de empresas beneficiadas y perjudicadas por la guerra entre Estados Unidos y China. Entre las que parten con ventaja destacan Fortinet, Zillow Group, Ericsson, Citrix Systems, Obic o SAP. En el otro lado se sitúan Ringcentral, Intuit, Fidelity National Info Services, Transunion y Alphabet (Google).

Rechazo estadounidense

Pero no es la primera vez que Deutsche Bank pone el foco en la guerra comercial en el aspecto tecnológico. Los analistas del banco alemán concluyeron recientemente que un 41% de los estadounidenses rechazan los artículos hechos en China, mientras que el 35% de los chinos no quieren comprar productos hechos en EEUU.

"Fueron precisamente las tecnologías las que impulsaron la globalización, pero este giro, irónicamente, puede atizar una guerra fría tecnológica", se lee en este informe.

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