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Dos viandantes observan el escaparate de una agencia inmobiliaria, en una imagen de archivo / EFE

Guerra en el sector inmobiliario por el ‘boom’ de precios

Las agencias tradicionales cargan contra las nuevas oficinas mientras éstas señalan a los particulares porque tienden a sobrevalorar sus viviendas

5 min

La recuperación del mercado inmobiliario ocupa tiempo y espacio en los medios de comunicación desde hace meses. El incremento del precio de la vivienda, también, y ha desencadenado en un cruce de acusaciones entre los distintos actores del sector.

La mejora del mercado tras un periodo de crisis suele ir acompañada de la proliferación de nuevas agencias de construcción, arrendamiento, venta y administración de casas. En este caso, la toma de aire del negocio coincide con una elevada tasa de desempleo.

Abrir una agencia es “fácil y barato”, aseguran fuentes del sector, por lo que “se atreve todo el mundo”. Las inmobiliarias tradicionales, que llevan décadas en el negocio, se quejan de intrusismo ante la proliferación "descontrolada" de nuevos intermediarios.

'Se pasan la pelota'

Las franquicias son los actores que más incomodan a las agencias veteranas. Pero se defienden. Aseguran que los profesionales que abren nuevas oficinas bajo su marca están debidamente formados y argumentan que los vendedores particulares son quienes sobrevaloran las propiedades.

Las firmas tradicionales incluyen las franquicias entre los factores que influyen en el incremento, por hinchar los precios, junto con el principio de la recuperación económica y el aumento del coste de vivir de alquiler, entre otros.

Aumento de precios

El precio de los inmuebles dejó atrás la crisis y suma varios meses de crecimiento en todo el continente. En España, los últimos datos oficiales son del tercer trimestre de 2016, cuando la vivienda registró un encarecimiento del 4% sobre el mismo periodo del año anterior. Y el 3,9% en comparación con el segundo trimestre, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Los números se disparan en las grandes ciudades. Mientras algunas voces del sector hablan de una nueva burbuja todavía sin haber salido de los efectos de la anterior, otras aseguran que aún es muy reciente y que no se caerá en los mismos errores.   

Inmuebles sobrevalorados

Immaculada AmatLa directora general de Amat Immobiliaris, Immaculada Amat, declara sobre los nuevos actores que “sobrevaloran los inmuebles como una herramienta para captar a nuevos clientes”. Defiende su agencia, catalana, creada en 1948.

Christian GraciaCoincide con ella el director del área de comercialización de viviendas de Forcadell, Christian Gracia, también con tradición en la comunidad autónoma: “Somos los primeros interesados en vender al máximo​ precio de mercado, porque funcionamos a porcentaje, pero no fuera del mercado; lo que no puede ser es que para una misma propiedad haya tres inmobiliarias: una que la tasa en 200.000 euros; la segunda, en 250.000 euros, y otra que establezca el valor en 300.000 euros”.

Ambos denuncian que las nuevas oficinas dan “poca seguridad jurídica”. Amat afirma que para colegiarse como agente inmobiliario “solo se tiene que pagar una cuota, mientras que antes se necesitaba un mínimo de formación”.

Cataluña es, de hecho, una de las pocas comunidades autónomas que regula de algún modo el sector. “Es en el momento en el que entran en escena las cédulas y las hipotecas cuando se ve que [las agencias sin experiencia y las nuevas franquicias] van cojas”, añade Gracia.

La formación como garantía

Las empresas que funcionan con franquicias se defienden. Don Piso y Tecnocasa son dos ejemplos, aunque los modelos son distintos. Mientras que la primera cuenta con 24 oficinas propias y 52 concesiones en toda España --el 80% de sus ingresos provienen del negocio propio--, Tecnocasa funciona únicamente a través de sus 515 oficinas con licencia.

Emiliano BermudezDon Piso quiere alejarse de las prácticas que atribuyen las inmobiliarias tradicionales a este tipo de agencias: “Si se hinchan los precios, no se venden los inmuebles y continúas gastando recursos; no sé si existe o no esta práctica, pero me parece una mala estrategia”, asegura su subdirector general, Emiliano Bermúdez.

Lazaro CuberoEn Tecnocasa también lo niegan. El responsable del departamento de análisis e informes, Lázaro Cubero, asegura: “A nosotros no nos interesa trabajar sobre viviendas sobrevaloradas, porque tenemos dos clientes: los compradores y los vendedores”. Cubero atribuye las culpas a los particulares, que “tienden a inflar el precio por su percepción de que el mercado está recuperado”.