Grupo Tragaluz 'pincha' con su primera aventura fuera de España

El restaurante LaLuz de la firma barcelonesa sale 'por patas' del complejo del hotel Four Seasons de Dubái

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Vista de LaLuz, el restaurante de diseño del Grupo Tragaluz que ha 'pinchado' en Dubái / CG
12.08.2017 00:00 h.

Grupo Tragaluz ha pinchado con su primera expansión internacional. LaLuz, el restaurante de la firma gastronómica dirigida por Rosa Maria Esteva y Tomàs Tarruella, ha salido disparado del Four Seasons Hotel International Financial Centre de Dubái (Emiratos Árabes Unidos), donde abrió en mayo del año pasado.

Según han indicado fuentes de Four Seasons, el local está ahora cerrado por reformas. "Se está reconceptualizando", han agregado las mismas voces.

Preguntadas por la cuestión, fuentes no oficiales de Grupo Tragaluz han indicado que el bufé, que comandaba el chef ex de El Bulli Alain Delahive, "ha cerrado".

"Nuevos proyectos"

Desde Operaciones del conglomerado barcelonés han matizado la información. "Es cierto que LaLuz ya no está en operación. Pero también es cierto que Tragaluz continúa buscando nuevos destinos internacionales para expandirse", han aclarado.

"Tanto la empresa como En Compañía de Lobos --el proyecto personal de Tomàs Tarruella, cofundador de la enseña catalana-- barajan nuevas aperturas en Barcelona y otras plazas", han agregado desde el mismo departamento.

"Un fracaso como tantos en Dubái"

Empresarios dubaitíes han arrojado más luz sobre el porqué del pinchazo internacional de Tragaluz. "Ocurre frecuentemente en el emirato. Muchos grupos vienen aquí pensando que un restaurante de diseño a altos precios funcionará porque Dubái es un centro financiero y hay dinero. Se equivocan", han indicado.

"La ciudad se divide entre locales, trabajadores extranjeros --la mayoría hindúes o africanos-- y expatriados europeos o estadounidenses. Sólo los últimos acuden a los bufés de cocina sofisticada. El personal de servicios prefiere cenadores de sus países. Los dubaitíes de origen, locales donde se sirve su comida", han abundado.

"Nadie pagará altos precios por una cocina que ni entiende, porque no trabaja con recetas autóctonas, ni es de su gusto por la cantidad. Por eso los restaurantes del hotel Burj al-Arab, por poner un ejemplo, se han adaptado a las preferencias de los autóctonos aunque tengan chefs extranjeros", han remachado las mismas fuentes.

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