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Los primos hermanos Manel y Pere Vicent Balfegó, fundadores de la mayor atunera española, Grupo Balfegó / CG

Las irregularidades de Grup Balfegó, la mayor atunera española

El gigante de la pesca, cría y comercialización del pescado esconde sombras que mancillan el lucrativo imperio que ha levantado la familia

16.04.2019 00:00 h.
9 min

¿Qué está pasando en Grup Balfegó? La mayor atunera española esconde y no aclara algunas sombras que mancillan el encomiable trabajo de la familia Balfegó, que ha levantado un imperio de pesca, cría y comercialización de este pescado que arroja una facturación anual cercana a los 50 millones de euros y emplea a 250 trabajadores.

Contactado por este medio, uno de los fundadores de la firma, Manel Balfegó, no ha querido aclarar las peticiones informativas, alegando que se encontraba de vacaciones de Semana Santa. Desde la sede de la empresa en Ametlla de Mar (Tarragona), tampoco han accedido a responder a Crónica Global. La opacidad del grupo llega en un momento delicado para la empresa. Pese a que desde 2011 la firma se vende como "responsable", lo cierto es que atraviesa una mala racha en materia de distribución y calidad del producto. La última prueba de ello fue su tropiezo en el mercado japonés, una de las plazas donde los competidores más exportan, y donde Balfegó tiene una cuota menor. 

Inmovilizada

A finales de 2018, el grupo se enfrentó a una pequeña crisis cuando la Autoridad Pesquera Japonesa (JFA, por sus siglas en inglés), retuvo una partida de atún de la firma catalana durante dos meses. El episodio se inició en noviembre a raíz de un control de pesado de esta organización. Al parecer, el ente nipón detectó un engorde ficticio del 13% de la mercancía. Los contenedores estaban destinados a distribuidores japoneses. Aunque no ha trascendido la cantidad retenida, fuentes del sector apuntan a una "elevada cifra". Finalmente, el producto fue desbloqueado en febrero tras dos meses varado en la frontera nipona.

Imagen de un atún tratado en instalaciones de Grup Balfegó / CG

Imagen de atunes pescados por Grup Balfegó, el líder del sector en España / CG

Precisamente, el pasado febrero, Grup Balfegó defendió la honorabilidad de la industria. Lo hizo el conglomerado catalán, el mayor de España dedicado a este sector, desde las páginas del portal puntero Fish Information & Service (FIS), donde "garantizó los estándares sanitarios y la calidad del atún a los consumidores". Agregó un portavoz que una operación policial reciente contra el fraude en la pesca "no podía mancillar, bajo ningún concepto, el trabajo diario o la calidad y exquisitez de nuestros productos". La retórica de Grup Balfegó llegó, paradójicamente, cuando se levantó el embargo a una de sus partidas de atún por presunto engaño.

Operación policial y un incendio

Se refería Balfegó en su pomposo comunicado a la Operación Tarantelo de la Guardia Civil quien, en colaboración con Europol, desmanteló en junio de 2018 una trama de venta de atún pescado ilegalmente y, en ocasiones, con condiciones sanitarias deficientes en países como Malta, Italia y Francia. La intervención de los agentes acabó con 79 detenidos y la retención de 78 toneladas de producto. Se cree que el valor de la mercancía incautada superaba los 12 millones de euros en el mercado. Con varias empresas registradas y salpicadas por las pesquisas, ¿por qué los agentes pasaron de largo de la mayor atunera de España?.

Juan Navarro, director general de Grupo Balfegó, con Alberto Chicote / LaSexta

Juan Navarro (i), de Grup Balfegó, con Alberto Chicote, en el programa de la 'Operación Tarantelo' / LaSexta

"Los últimos acontecimientos pueden ser aprovechados como un punto de inflexión para erradicar definitivamente las conductas ilícitas de la industria", manifestó el grupo en febrero. No obstante, hay matices que esta compañía no dio a conocer en su comunicado. Soslayó que el auto judicial que dio cobertura a la operación policial lo firmó el juzgado número 3 de Picassent (Valencia), actuando en coordinación con la Fiscalía Provincial, el 22 de junio de 2018. El día 23, un misterioso incendio devastó el 80% de la nave de 4.500 metros de Balfegó en Ametlla de Mar (Tarragona). La macrooperación policial se desarrolló el 25 al 26 de junio, con la presencia de la estrella de la cocina Alberto Chicote. En el programa grabado durante la operación apareció Juan Navarro, director general de Balfegó. El espacio fue rodado durante la intervención policial, mientras sus competidores sufrían registros y detenciones y dos días después de que la nave del grupo se calcinara. El conglomerado trasladó discretamente su producción a Camarles (Tarragona), esperando a que el golpe reputacional hundiera a sus rivales.

"¿Qué control pasan los grandes?

En paralelo a ello, está la pugna por la cuota. Los pescadores de artes menores de la provincia de Tarragona, donde opera Balfegó --con barcos en Ametlla de Mar-- ya han empezado la campaña de pesca de las tres variedades de atún. Disponen de una cuota de entre 24.000 y 27.000 toneladas y una asignación de 526 kilos por barco autorizado. Los bajeles de pesca artesanal faenarán hasta agotar el total admisible de capturas (TAC) o hasta que llegar a la conclusión de la temporada, que se prolongará hasta finales de diciembre. El próximo mes empezarán a salir los grandes barcos de las compañías mayores, los que se dedican a la pesca industrial. "¿Qué controles tienen? Quién los vigila? Los pequeños pasamos todo tipo de filtros. Te pasas del 10% del peso de la cuota y te cae una multa. En cambio, a empresas como Balfegó, con sus granjas de engorde, el control se hace visualmente, mediante cámaras, cuando descargan el pescado en las piscifactorías. ¿Quién asegura que se ciñen a los asignado?", se pregunta el capitán de una cofradía de la zona.

Una de las granjas de engorde de atún de Grupo Balfegó en Tarragona / CG

Una de las granjas de engorde de atún de Grupo Balfegó en Tarragona / CG

Otros, como Josep Molina, presidente de la Cofradía de Pescadores de L'Ampolla, es mucho más cauto. "Trampas siempre las habrá, pero la verdadera pugna es por la cuota. Quién se queda con qué. Hay que recordar que el atún rojo estuvo al borde de la extinción y se ha recuperado, lo que este año ha permitido casi doblar la cantidad permitida de capturas", ha subrayado. Molina explica que las grandes compañías se dedican a la exportación al resto de Europa o a Japón, uno de los principales clientes, que hacia el año 2000 desembarcó en la zona para hacerse con el cotizado producto. "Ahora el kilo de atún se vende a 10 o 12 euros. Pero llegó a costar 0,60 céntimos. ¡Pocos recuerdan que el atún se pescaba y tiraba!", enfatiza. Ello ha cambiado. Los compradores internacionales son muy exigentes con la calidad. Este hecho es lo que obliga a todo el mundo a trabajar con rigor y profesionalidad, si es que los controles son verdaderamente exhaustivos, lo que no está tan claro.