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La planta de la compañía Grifols en Cataluña / EP

Grifols retoma las pruebas de su prometedor fármaco contra el alzhéimer

La multinacional iniciará en 2021 la segunda fase del ensayo clínico para neutralizar la enfermedad en pacientes moderados

3 min

Grifols se prepara para continuar el ensayo clínico de Ambar II, su prometedor fármaco para tratar el alzhéimer. La multinacional ha culminado el diseño de la siguiente fase de pruebas, que empezará en 2021 con el aval de la autoridad sanitaria estadounidense.

En el primer ensayo, la compañía catalana de hemoderivados aseguró que había logrado ralentizar la evolución de la enfermedad en casos moderados gracias al uso de proteínas plasmáticas.

Grifols reanuda la investigación

Grifols espera que la ASFA (Sociedad Americana de Aféresis) incluya su tratamiento en las guías de recomendaciones "a principios de 2021". De la misma forma, la compañía comunicó en una jornada con inversores que abrirá "centros Ambar para la recopilación de datos en terreno en EEUU, Europa y China".

De esta forma, la multinacional retoma una línea de investigación paralizada por la pandemia del coronavirus. La presentación en sociedad de Ambar II se hizo en 2018, cuando Grifols informó de los éxitos de las primeras pruebas del medicamento.

Albúmina, el secreto de Ambar II

Entonces la cotizada reveló que había logrado una ralentización del 61% en la progresión de la enfermedad en pacientes moderados. Además, declaró que Ambar II tenía efectos positivos en la memoria de estos sujetos, así como mejorías en el lenguaje y la velocidad de procesamiento en los pacientes en estadio leve.

El ensayo, en el que participaron 496 pacientes, consistió en la extracción periódica de plasma y su sustitución por una solución de albúmina. Este tratamiento se basa en la hipótesis de que la mayoría de la beta-amiloide, una de las proteínas que se acumula en el cerebro de las personas con alzhéimer, circula en el plasma ligado a la albúmina.

Un cambio de paradigma

De esta forma, la extracción de este plasma podría desplazar la beta-amiloide del cerebro, limitando el impacto de la enfermedad en las funciones cognitivas.

Los avances presentados por Grifols supondrían un cambio de paradigma ya que abrirían una vía de tratamiento para pacientes con enfermedades raras, que también se beneficiarían de los medicamentos plasmáticos desarrollados por la compañía.