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El consejero Ramon Tremosa en un encuentro con el comité de empresa de Bosch / EP

El Govern ignoraba los planes de Bosch y admite que “es difícil” revertir el cierre

La retirada por parte de la multinacional de la fábrica de Lliçà es un jarro de agua fría para la Generalitat, que trataba de impedir el cese de una segunda planta en Castellet

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El anuncio por parte de Bosch de que se llevará su producción de Cataluña se ha producido sin negociación previa con la Generalitat, ya que la decisión ha caído por sorpresa sobre la mesa del Govern. “Intentamos detectar problemas para actuar y evitar cierres de empresas, pero hasta hoy no teníamos conocimiento”, ha reconocido el consejero Ramon Tremosa.

“No damos por definitiva esta decisión”, ha añadido el titular de Empresa y Conocimiento este jueves ante los medios tras una reunión con el consejero de Interior, Miquel Sàmper, y representantes empresariales. Aun así, ha admitido “que es difícil” revertir el cierre de la planta de Lliçà d’Amunt que ha comunicado este jueves la empresa a los representantes laborales.

Un revés para la industria

La voluntad de retirarse de esta fábrica, donde se producen frenos para coches, se añade al ya anunciado cese de actividad en la fábrica de Castellet i la Gornal, que emplean entre ambas a más de 600 personas. Pero además, supone un nuevo golpe para la industria de la automoción catalana, que ya ha sufrido la deserción de gigantes del sector como Nissan.

El consejero se ha referido a esta crisis para indicar que, en caso de que se demuestre imposible hacer cambiar de posición a Bosch, el Govern trabajará “para la reindustrialización para reconvertir la planta y los puestos de trabajo, como se está haciendo con Nissan”. El Ejecutivo autonómico está también en conversaciones con la multinacional tecnológica alemana para buscar un futuro industrial para la planta de Castellet, aunque asegura que no ha recibido noticia sobre la otra fábrica hasta hoy.

Negociaciones con la empresa

En un primer momento, Tremosa ha señalado que su equipo estaba “intentando contactar con la empresa y ayudarlos a mantener los puestos de trabajo”. En un comunicado posterior, la Consejería ha confirmado que mantendrá una reunión con la compañía la próxima semana para tratar de encontrar una solución.

El consejero ha recordado que en el pasado la Generalitat ha conseguido hacer cambiar de planes a otras empresas para que "reconsideren" el cierre de alguna de sus plantas. En este caso, Tremosa ofreció a Bosch fondos públicos para mantener los empleos de la fábrica de Castellet, aunque no concretó cifras. Por ahora, las negociaciones no han hecho cambiar de opinión al grupo, que con el cese de actividad de la segunda fábrica, prevé retirar la totalidad de su producción en Cataluña.

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