Los Galíndez, de la burguesía vasca de Neguri, buscan 100 millones para sus paneles solares

El hijo del que fuera presidente del Banco de Vizcaya antes de la fusión con el Bilbao, hace 30 años, prepara la salida a bolsa de Solarpack, empresa de energía solar fotovoltaica

José Galíndez, presidente de Solarpack (d), junto a Pablo Burgos, CEO de la empresa (i) y Unai Rementeria, diputado general de Vizcaya
06.11.2018 00:00 h.
5 min

El ingeniero José Galíndez, uno de los hijos del que fuera presidente del Banco de Vizcaya hasta su fusión, en 1989, con el Bilbao --embrión del actual BBVA-- acaba de iniciar la tramitación de la salida a bolsa de Solarpack, empresa de generación eléctrica a través de energía solar fotovoltaica.

Trece años después de poner en marcha la sociedad renovable, y simultaneando su cargo directivo en la empresa vasca de ingeniería Sener, Galíndez ha decidido dar entrada a nuevos inversores en el accionariado de su empresa familiar, radicada en el corazón de Neguri, el barrio del municipio vizcaíno de Guecho en el margen derecho de la ría del Nervión, convertido en epicentro del poder empresarial y financiero vasco en el último tercio del pasado siglo.

5% en manos del fondo francés Ardian

En Solarpack, además de la familia Galíndez, también figura, con un 5%, el fondo francés de infraestructuras Ardian, desde que hace dos años adquiriera a la empresa vasca, por 31 millones de euros, el 81% del capital de cuatro plantas solares fotovoltaicas en Suramérica, tres en Chile y una en Perú.

Con el salto al parqué, y los 100 millones que se esperan captar, la empresa capitalizaría por unos 250 millones de euros. En el trienio 2015-2017 la renovable de la familia Galíndez obtuvo un beneficio acumulado de 28 millones.

127 empleados en 10 países

En estos casi tres lustros, José Galíndez y su primer ejecutivo, el consejero delegado Pablo Burgos, han consolidado un grupo que emplea a 127 personas en 10 países, y que cuenta con participaciones en el capital de 11 proyectos de energía solar fotovoltaica con una capacidad total aproximada de 252 megavatios (MW). Además, Solarpack opera y mantiene 13 plantas, con un total de 160 MW, y proporciona servicios de gestión de 330 MW de proyectos propios y de terceros.

Con los 100 millones que pongan los nuevos inversores, además de pagar los gastos que acarrea la salida a bolsa, Solarpack pretende adquirir activos operativos en España con 13 MW de capacidad instalada, financiar el desarrollo y construcción del proyecto Granja en Chile, las plantas de Monclova y Grullas en España y el proyecto KA2 en India, con los que superar los 500 MW, y destinar una parte del capital a otros fines corporativos.

Energía solar contra la pobreza extrema

Galíndez es un convencido de que la energía solar puede acabar con la pobreza extrema en el mundo en 2030, y de cara a poner su grano de arena en 2017 creaba, ligada a Solarpack, la Fundación EKI, que centra su actividad en el suministro de fuentes de energía eléctrica autónoma --principalmente solar fotovoltaica-- a centros educativos, de salud, y de interés social en países en vías de desarrollo, como Congo o Sierra Leona.

La salida a bolsa de Solarpack se produce en un momento en que las energías renovables vuelven a suscitar el interés de los inversores, especialmente desde el cambio de Gobierno en España, con el Ministerio para la Transición Ecológica, que dirige Teresa Ribera, más proclive al abandono de energías como la nuclear o el carbón para dejar paso a las energías renovables.

Viento de cola favorable a las renovables

En ese sentido, España quiere ir más allá del objetivo planteado por la Unión Europea de alcanzar el 27% de renovables en la generación eléctrica y un 30% de mejora de eficiencia energética en 2030, para elevar esos objetivos hasta el 35% tanto en renovables como en eficiencia energética.

El cambio de tono con las renovables a nivel gubernamental coincide con grandes subidas bursátiles de otras compañías del sector, como Audax o Solaria, que acumulan incrementos del de 260% y del 140%, respectivamente, que han llevado sus valores de mercado a superar, en un caso los 220 millones, y en otro a rozar los 500 millones.

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