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El concejal de Presidencia y valedor del proyecto de funeraria, Eloi Badia, sólo ante los medios en el Ayuntamiento / CG

El Gobierno de Colau busca apoyos para la funeraria pública 'in extremis'

Badia, edil de Presidencia, sondea a la oposición sobre la campana para evitar otro revés a la propuesta en el Pleno municipal

4 min

El Gobierno municipal de Barcelona busca apoyos in extremis para aprobar el controvertido proyecto de funeraria municipal. El Ejecutivo local de BComú y PSC está sondeando a la oposición sobre la campana para evitar que tumbe la propuesta en el Pleno del viernes, como ocurrió en comisión municipal el 19 de abril.

Fuentes municipales han confirmado que la tramitación se incluirá en el orden del día de la sesión. Otra cosa es que se apruebe, algo que se antoja harto complicado. El Grupo Demócrata y el PP mantendrán su no a la iniciativa. La CUP lo decidirá en sus órganos asamblearios.

En este contexto, al edil que impulsa el proyecto, Eloi Badia (Presidencia), sólo le quedan Ciudadanos, ERC y el electo no adscrito, Gerard Ardanuy, para que el punto reciba 21 síes de los 41 posibles en el plenario.

Negociaciones exprés

En este tablero, fuentes cercanas a la corporación han confirmado que se han multiplicado los contactos. Badia se habría acercado al partido naranja y a los republicanos con diferentes argumentos.

A estos últimos, señalan las mismas fuentes, con el relato de que deben aprobar una "remunicipalización" y no pueden negarse.

Otras fuentes indican contactos hasta con el Grupo Demócrata, la antigua CDC, aunque este partido los niega en redondo.

"Hay otras vías"

Preguntada por los movimientos, la portavoz de este último partido en el consistorio, Sònia Recasens, ha explicado a este medio que "no ha habido negociación porque el Gobierno no querido sentarse a hablar" de su propuesta.

Como hizo en comisión, el partido insistirá el viernes en que hay otras vías para bajar los precios de los entierros en Barcelona. "Apostamos por rescatar algunas de las concesiones de tanatorios indemnizando a la empresa. Sólo así, con un número notable de salas de vela, se podrá influir sobre los precios", ha recordado Recasens.

El Grupo Demócrata desconfía de la propuesta municipal porque prevé "seis salas de vela frente a las 90 salas de otros operadores". Ello, cree, hará imposible rebajar el coste de los entierros en la ciuad.

Nervios en el gobierno

La precariedad en el sostén para un proyecto que el Gobierno municipal presentó a lo grande en octubre ha sembrado nervios en el equipo de Gerardo Pisarello --la alcaldesa, Ada Colau, está de baja maternal tras dar a luz el miércoles--.

"Hay intranquilidad porque no consiguen concitar el apoyo necesario para dar el visto bueno a una propuesta que, más que por su coste, cuatro millones de euros, tiene importancia por su simbolismo", explican voces cercanas al equipo del alcalde accidental.

Al malestar en las filas municipales se le suma la férrea oposición de los empleados de la funeraria semipública. El miércoles, el personal de Serveis Funeraris de Barcelona (SFB) volvió a exigir que se recompre la mayoría accionarial en lugar de crear un operador de nuevo cuño.