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Imagen de una protesta en el marco de la huelga de la funeraria municipal de Madrid / CCOO

Apoyo masivo a la huelga en la funeraria de Madrid

La empresa municipal que quería copiar el Ayuntamiento de Barcelona, en conflicto por la falta de medios materiales y humanos contra el coronavirus

3 min

Seguimiento masivo en la huelga de la Empresa Municipal de Servicios Funerarios y Cementerios de Madrid. La empresa que gestiona de forma integral los fallecimientos en la capital ha visto como el seguimiento de un paro laboral en la empresa lo secundaban cerca del 94% de empleados.

Los datos son del comité de empresa, que llamó a los 130 trabajadores a la huelga por falta de recursos humanos y materiales frente al coronavirus. El conflicto en la mayor ciudad española contrasta con la paz social de Barcelona, cuyo gobierno municipal se planteó copiar el modelo de prestación de Madrid en detrimento de la actual colaboracion público-privada. La alcaldesa Ada Colau no lo logró por falta de apoyos políticos.

"Amplio seguimiento"

Ahora, la funeraria que quiso copiar Barcelona suma su segunda huelga en pocos días. CC.OO, uno de los sindicatos convocantes, ha destacado hoy el "seguimiento masivo" de la movilización, que se ha traducido en una concentración ante el Ayuntamiento de Madrid.

Los trabajadores han mostrado pancartas en defensa de la empresa y han alertado de que se enfrentan al rebrote del coronavirus "sin recursos". De hecho, la situación es tan dramática que la plantilla advierte a la ciudadanía de que, si no hay plan de refuerzo, se repetirán "las morgues improvisadas, las incineraciones de madrileños y madrileñas a cientos de kilómetros de su ciudad y los retrasos inaceptables para la retirada y entierro de los fallecidos".

Barcelona quiso copiar el modelo

El conflicto abierto en la funeraria municipal de Madrid se produce cuando en Barcelona sí hay paz social. Paradójicamente, BComú, el partido de Colau, trató de alterar el modelo actual de prestación la pasada legislatura, creando una funeraria municipal. La iniciativa encajó un sonoro revés por falta de apoyo político.

De hecho, el circuito funerario rozó el colapso en la capital catalana durante la primera ola de la pandemia solo en su extremo 100% público: los crematorios. Cementiris de Barcelona, sociedad municipal presidida por el concejal Eloi Badia, pagó su imprevisión y tuvo que alquilar un horno a toda prisa. El resto del circuito funerario, participado por operadores privados o mixtos, funcionó sin alteraciones.