Menú Buscar
Una oficina de la Agencia Tributaria (AEAT), encargada de la recaudación de impuestos de la renta / EFE

Técnicos de Hacienda recuerdan que la fuga de empresas es “inapreciable” en la recaudación catalana

El sindicato Gestha asegura que los casi 3.000 cambios de sede fuera de Cataluña sólo afectan de forma minoritaria a las ampliaciones de capital

3 min

La fuga de empresas de Cataluña tiene un impacto “inapreciable” para la recaudación autonómica. El sindicato Gestha, de técnicos del Ministerio de Hacienda, asegura que los cambios de sede social de casi 3.000 compañías fuera de la comunidad desde el 1 de octubre tiene un efecto “prácticamente inexistente” en las arcas públicas en términos recaudatorios.

Las cuentas de la Generalitat sí lo notarán “de forma minoritaria” en el impuesto de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos en los casos de ampliaciones de capital. El secretario general del sindicato, José María Mollinedo, ha insistido en que las empresas que se han trasladado pagan el IVA y el impuesto de sociedades en otra delegación de Hacienda, aunque después es el Gobierno quien distribuye a las comunidades autónomas la parte de la recaudación que les toca.

Casos “muy excepcionales”

Lo ha dicho en respuesta a Albert Rivera. El líder de Ciudadanos afirmó que la candidata del partido a las elecciones catalanas el 21D, Inés Arrimadas, sería la encargada de hacer frente a la bajada de ingresos que supondrá la fuga de empresas si llega a gobernar. Su argumento era que, a partir de ahora, las compañías pagarán los impuestos fuera de Cataluña, hecho que Mollinedo ha desmentido.

Gestha recuerda que sólo en los “casos muy excepcionales” en los que una de las empresas fugadas realice una ampliación de capital con aportación de sus accionistas será la comunidad receptora la que ingresará. Además, el secretario general del sindicato ha considerado que, con la aplicación del artículo 155, no tiene “mucho sentido” el traslado de sede social fuera de Cataluña. Antes de la intervención estatal sí lo tenía, según Mollinedo: los bancos para evitar la fuga de depósitos y el resto de empresas para sortear el boicot a productos catalanes.