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Imagen de archivo de un trabajador de un matadero en España, un sector que denuncia la precariedad laboral y el abuso de falsos autónomos / EFE

Frente contra los falsos autónomos: las ‘kellys’, los ‘riders' y, ahora, los mataderos

Los sindicatos intentan negociar un nuevo convenio sectorial en todo el país que acabe con las contrataciones a través de cooperativas fraudulentas

21.06.2018 00:00 h.
4 min

Tras el frente sectorial y sindical para acabar con la precariedad laboral de colectivos como las camareras de pisos, las llamadas Kellys, y la batalla que de los riders, los encargados de hacer el reparto para firmas como Deliveroo o Glovo, se inicia una reivindicación para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores cárnicos. Una reclamación que se intentará canalizar tanto a través del nuevo convenio sectorial, de aplicación estatal, como con demandas laborales individuales.

Fuentes de CCOO explican que la negociación colectiva ha encallado en el mismo momento en que se ha planteado. Indican que existe una batalla entre las diferentes patronales cárnicas para decidir quién se siente en la mesa y cómo se reparte la representatividad. Una pugna empresarial que impide que la concertación avance y deja que las denuncias de los trabajadores se diriman únicamente en el ámbito judicial.

Cooperativas “falsas”

La inmensa mayoría de ellos se dirigen contra lo que se denomina “régimen de falsas cooperativas”. Las firmas sectoriales se escudarían en estas sociedades para evitar la contratación como personal laboral de los trabajadores de los mataderos, las salas de despiece y los encargados de la primera manipulación de la carne.

Los implicados relatan como se deben dar de alta en estas compañías y a través de ellas acceden a un puesto de trabajo. Sólo perciben una remuneración por las horas en las que han estado en activo, sin percibir compensaciones por vacaciones o cotizar a la seguridad social. Ante la ley, son autónomos mercantiles.

Ir a trabajar con los cuchillos

El problema es que, en contrapartida, no perciben los beneficios de los cooperativistas. Ni siquiera tienen voz ni voto en la organización del empleo. Mantienen que están a merced de las horas en que se requiera su trabajo por parte de las contratistas. Que sus turnos no son ni estables ni sostenidos y que en algunas compañías se les obligan incluso a llevar sus propios cuchillos.

Cuestión que ha propiciado el plantón sindical. Exigen que se les adecuen sus condiciones laborales a la realidad de su día a día. Cargan frontalmente contra una práctica en la que ven un simple beneficio empresarial con la consiguiente precarización del empleo en un sector tan delicado como el manipulado de la carne y el trabajo en un matadero.

Éxitos precedentes

Por todo ello, esperan que la pugna entre la parte empresarial concluya cuanto antes y se pueda empezar a trabajar contra lo que se tilda de “anomalía” sectorial. Los representantes de los trabajadores recuerdan que los pocos casos que ya han sido juzgados han terminado con resoluciones contrarias a los intereses de las compañías.

Se destaca el caso de la cooperativa Serviacarne, un gigante sectorial que agrupa a casi 5.000 personas. Las demandas individuales de varios trabajadores propiciaron una actuación de Inspección de Trabajo, del Ministerio de Empleo, que ha empezado a dar de alta al régimen general a los falsos autónomos.

Batalla judicial

El problema, según los sindicatos, es que persisten los abusos a los trabajadores. Advierten de que se juega con las altas y las bajas de la nueva plantilla para rebajar los costes fijos del grupo. Es decir, que persiste la precariedad.

Afirman que no desfallecerán en sus demandas y que están dispuestos a instar un nuevo proceso judicial. Exigen condicionas dignas para los trabajadores cárnicos.