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José Ferrer (c), presidente de honor de Freixenet, junto a José Luís Bonet (3i), el presidente actual, su hermano Pedro Bonet (2i), director de comunicación, su mujer Glória Noguer (3i) y la cineasta Icíar Bollaín, directora del anuncio de la firma en 201

La familia de Freixenet encara sus Navidades más complejas

Expectantes a los efectos del boicot sectorial, los Ferrer celebrarán las fiestas con un proceso de venta de la compañía que está “parado pero no muerto” como mínimo hasta después del 21D

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Las Navidades de 2017 no serán precisamente dulces para las tres familias que conforman Freixenet en el plano empresarial. Los Ferrer, los Bonet y los Hevia, todos ellos primos hermanos, estarán muy pendientes del impacto final del boicot al cava catalán derivado del proceso independentista. “Octubre ha sido malo, pero parece ser que las ventas de este noviembre han mejorado”, ha indicado el presidente del grupo, José Luís Bonet, esta semana.

Otros interlocutores de la familia detallan las cifras. Señalan que perdieron el 20% de la facturación en España por la crisis y por un primer boicot que el sector experimentó en 2004 tras las declaraciones del entonces líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, sobre Madrid como sede olímpica.

La mejora económica y el mayor consumo permitieron recuperar la mitad de esta cifra. Ahora, los productores de espumoso reconocen que en la campaña de 2017 se podría volver a perder el 10%. “La inestabilidad tiene estas consecuencias”, indicó Bonet. El presidente del grupo se muestra más optimista que hace 13 años por el peso actual del negocio internacional.

El 21D frena el proceso de venta

Con todo, el invitado de piedra en las festividades de los Ferrer será el proceso de venta en el que está inmerso Freixenet desde hace dos años. “La relación familiar es buena, pero todos tenemos claro la gente que quiere vender y los que no”, añaden las fuentes consultadas.

Henkell, la división vinícola de la multinacional Dr. Oetker, mantiene una “oferta no vinculante” para quedarse la compañía de Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona). Una operación que “no está muerta pero sí parada”, añaden. Como mínimo hasta después de las elecciones autonómicas del 21 de diciembre.

Henkell analiza la ‘due-diligence’

El gigante alemán tiene en su poder una primera due-diligence sobre Freixenet que se terminó hace meses. Tras un primer análisis se hicieron varias alegaciones que ya han sido contestadas, indican otras fuentes internas del grupo.

La inestabilidad del conflicto político catalán ha tenido su efecto en el comprador. No ha retirado la oferta, pero sí que “gana tiempo” para analizar cuál será la factura final de este boicot y en las perspectivas de negocio futuras. Una cuestión que consideran que estará influenciada, en parte, por el resultado electoral de las autonómicas y del gobierno que se conforme en Cataluña.

Reunión del comité ejecutivo después de elecciones

No esperan que la oferta final se presente antes de que termine 2017. Tampoco prevén que Bonet convoque la próxima reunión de la comisión ejecutiva del grupo hasta después de las autonómicas.

Será este órgano directivo el que analice la propuesta de la multinacional alemana. Se creó hace un año con Enrique Hevia, el responsable financiero y corporativo, en la presidencia, y con presencia de Pedro Ferrer, el antiguo consejero delegado y actual gestor del ámbito de producción; y Eudald Bonet, el auditor del negocio de cava y vino tranquilo.

Los familiares que venden y los que no

Este último y su hermano Pere Bonet, responsable de comunicación de Freixenet, han aceptado vender sus acciones junto a la participación de la compañía que está en manos de los Hevia. La suma de sus participaciones alcanza la mayoría, el 50,7%, una de las condiciones que Henkell puso hace años para conformar la oferta.

Así se reparte el capital en la familia Ferrer, los fundadores de Freixenet / CG

Así se reparte el capital en la familia Ferrer, los fundadores de Freixenet / CG

Pero el presidente de honor, José Ferrer, y José Luís Bonet han decidido que “no estamos en una posición vendedora”, tal y como explicó este último. Y cabe tener en cuenta que el primero tiene el paquete accionarial más destacado, el 42%. “Ya veremos lo que pasa, no hay ningún calendario previsto”, puntualizó.

Freixenet cerró el ejercicio 2016 con unos beneficios de 2,35 millones de euros, el 6,7% más que el ejercicio anterior. La facturación llegó a los 529 millones. 

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