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Imagen de una área de hospitalización de un centro sanitario catalán / EP

Los fondos Covid reflotan las finanzas de la sanidad concertada

Consorcios como el Sanitario Integral, Parc Taulí o Maresme dejan las pérdidas y entran en beneficios por el apoyo del CatSalut

6 min

Los fondos extra que destinó la Generalitat de Cataluña al combate de la pandemia han reflotado las finanzas de la sanidad concertada en la región. Consorcios sanitarios que arrastraban dificultades financieras han visto mejorar su posición de caja por las aportaciones extra del Servicio Catalán de Sanidad (CatSalut) a la actividad derivada de las infecciones con el virus. 

Lo atestiguan las cuentas anuales para 2020 de diversos grupos hospitalarios a las que ha accedido este medio. La liquidación de ingresos y gastos del año precedente muestra que consorcios como el Sanitario Integral, Parc Taulí, Institut d'Assistència Sanitària y Maresme, tensionados de forma habitual, han salido de pérdidas o han incrementado excedente neto.

Del rojo al verde

Ejemplos. El Consorci Sanitari Integral (CSI), con una cartera de servicios para L'Hospitalet de Llobregat y Barcelona, se anotó un sobrante neto de 13,6 millones de euros en 2020 que contrastan con los 2,7 millones obtenidos en 2019. Significa una mejora del beneficio tras impuestos del 80% año a año. En el IAS, la gerencia goza de un excedente cercano a los 12 millones de euros que colisiona con las demandas de la plantilla de recuperar derechos perdidos. 

Algo similar ocurre, por ejemplo, con el Parc Taulí de Sabadell (Barcelona), que cerró 2020 con un resultado de 15,5 millones de euros, por una pérdida de 5,9 millones el ejercicio precedente. Situación parecida a la que ocurre con los consorcios más pequeños. La Fundació Hospital Esperit Sant, en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) pasó de perder unos 9.000 euros en 2019 a ganar más de 373.000 euros en 2020. El Hospital de Palamós (Girona), de 10.000 euros a 101.000. El Hospital de Campdevànol (Girona), de dejarse 24.000 euros a ganar un millón el pasado año. 

Mataró como síntoma

En este contexto, existe un caso-paradigma. Es el Consorcio Sanitario del Maresme, organización sanitaria que pivota en torno al Hospital de Mataró. Se trata de una ciudad asistencial que arrastra un déficit crónico de cerca de 60 millones de euros, lo que lastra la capacidad de atención a más de 270.000 ciudadanos al norte de Barcelona. Y, además, ha provocado su intervención financiera por parte del CatSalut. Como avanzó este medio, le salva de la quiebra técnica su concierto con lo público. 

Pese a ello, el Consorcio anunció a principios de año que cerraría el año "cerca del equilibrio económico". Las cuentas presentadas validan esa tesis. El CSdM arrojó un excedente neto de 73.000 euros en 2020, por unas pérdidas de cerca de dos millones 12 meses atrás. Cabe preguntarse si estas cifras se sostendrán cuando el CatSalut deje de inyectar fondos extra a la sanidad concertada. Si ello ocurre, el consorcio pedirá recuperar la autonomía de gestión, algo que ya ha anunciado que hará. 

"Son los fondos Covid"

Fuentes del sector sanitario han confirmado que la mejora del estado de caja de los consorcio que prestan servicios asistenciales a la población por medio de conciertos con el CatSalut --y que se integran en la red Siscat-- responde a los fondos Covid. "Es un dinero que el CatSalut no tenía, pero que llegó de la Administración Central y se derivó a la red concertada porque esta jugaba un papel similar al del ICS en el combate contra la pandemia", explican. 

"El análisis de las cuentas de los dispositivos concertados es lo que concluye. Los hospitales medianos, ya sea en Terrassa, Granollers o Mataró, han salido del rojo o han aumentado su sobrante por las aportaciones extra", subrayan. Citan otro ejemplo que marca tendencia. "El Consorci Sanitari de Terrassa marchaba muy debilitado --perdió la autonomía de gestión en 2016--, pero con la pandemia ha mejorado". 

Negociación del convenio

La consolidación financiera de la sanidad concertada en Cataluña son buenas noticias para los gestores sanitarios. Pero tiene un doble filo. La mejora en las cuentas anuales de los consorcios llega cuando se ha gripado el tercer convenio para los trabajadores del sector, que son más de 50.000 personas. El desacuerdo entre la parte empresarial y la parte social es tan grande que las negociaciones apenas avanzan. 

Desde la representación sindical, que capitanean CCOO y UGT, se recuerda que una mejora del escenario económico del sector asistencial concertado debería traducirse en mejoras para el personal. Plantillas que, señalan, se batieron el cobre con las distintas olas de la enfermedad en 2020. Con la huelga de 2019 en la retina, desde la parte empresarial se pide prudencia para cerciorarse de si el sector estabiliza su situación o si la mejora financiera derivada de los fondos inyectados desde el CatSalut es solo un hecho puntual atribuible a un ejercicio concreto.