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Félix Revuelta, fundador y propietario de Naturhouse, una de las primeras fortunas de España

Félix Revuelta: "La autonomía mejor gobernada es el País Vasco"

El propietario de Naturhouse, uno de los hombres más ricos de España, elogia la gestión de los políticos del PNV porque parecen empresarios

09.10.2016 00:00 h.
8 min

Es una de las primeras fortunas de España, valorada en torno a los 500 millones. Y la ha construido con una fórmula aparentemente sencilla: alimentos especiales y asesoramiento para quienes desean perder peso.

Félix Revuelta es el creador y primer accionista de Naturhouse, una compañía con presencia en 32 países, con una red de 2.200 tiendas, de las que la matriz solo es propietaria del 7,5%. El resto son franquicias.

Hecho a sí mismo, como le gusta recordar, dio con este negocio de la mano del doctor Puigvert, que le contrató para que pusiera en orden su empresa de dietética, Dietisa. Cuando la familia del urólogo la vendió a un grupo francés, este riojano afincado en Barcelona desde los 19 años se estableció por su cuenta. Empezó con dos tiendas en Barcelona y Vitoria en 1992, y desde entonces no ha parado.

Le gusta hablar claro, y no esconde que es millonario, y tampoco que vive como tal. Su máxima es que una empresa debe ganar dinero para pagar bien a los empleados y a los accionistas, liquidar los impuestos y dedicar recursos a obra social. Está especialmente volcado en las actividades deportivas de su lugar de origen, La Rioja.

Gran defensor de la familia como modelo social, incluso económico, es muy crítico con el sistema autonómico y con la política española en general. Se declara de derechas, pero en seguida adelanta que se entiende muy bien con los socialistas.

--Con la experiencia de todos estos años, ¿en qué comunidad autónoma diría usted que se trabaja mejor?

--La que está haciendo mejor las cosas es el País Vasco, y quizá sea porque los políticos de allí son muy empresarios. Se nota que en general no han visto un balance ni una cuenta de resultados, que no han llevado una empresa. El País Vasco, con todos los problemas que han tenido, es el que mejor lo hace, y no estoy hablando del concierto y esas cosas. Hacen las cosas bien; ves que la gente es dinámica, avanzada.

Cada comunidad autónoma es distinta. Andalucía es estupenda para descansar, por su clima y por su gente; tan agradable. Cataluña tiene un empresariado bueno, pero ha perdido mucho.

--¿Cree que la política tiene algo que ver con esa pérdida?

--Le echo la culpa a los políticos. Mis dos hijos hablan y escriben en catalán, me parece normal porque viven aquí, pero todo aquello a lo que te obligan es malo. La inmersión lingüística ha sido negativa. Cuando yo llegué en 1966, Cataluña era un vergel: venía mucho talento de todas partes. Barcelona era una ciudad abierta, pero ahora eso se ha perdido. Ya empiezas por los estudiantes, que no te llegan por el idioma.

--Se quejaba en una ocasión de que sus hijos habían sufrido rechazo por ser catalanes.

--Eso lo he detectado yo personalmente. En una ocasión, en una boda de gente bien salió el tema y empecé a oír frases de esas de “que se vayan los catalanes”. Les dije que a mí --que soy catalán de adopción-- nadie me echaba de ningún sitio, que no sabían lo difícil que es ser español en Cataluña como para que luego haya gente que diga esas cosas; y al final tuvieron que disculparse.

--¿Cree que en política se deben establecer líneas rojas como no negociar con los independentistas?

--No debe ser así. Y eso lo ves en la vida de cada día. Siempre puedes encontrar puntos en común con personas que piensan de forma muy distinta a ti. Me pasa con gente que es independentista. Es como cuando pitan a Piqué jugando en la selección española, qué disparate; pítale si quieres cuando juega con el Barça, pero no cuando lo hace con España. Es la misma persona en dos ámbitos distintos.

--El PNV, por ejemplo, que ha gobernado casi todo el periodo democrático, es un partido de vocación independentista, o que al menos mantiene esa tensión.

--Ahí CDC se ha equivocado. Pero yo creo que se puede negociar con todo el mundo. Si el contrario piensa de esa forma, tendrás que buscar un punto de acuerdo para convivir con él. El gran problema que tenemos en Cataluña es educar a la gente para que podamos decir: este señor piensa distinto a mí, pero nos podemos entender. ¿Por qué no vamos a dialogar con los independentistas? Siempre habrá puntos de acuerdo, como ocurre en los negocios.

--La experiencia de este país es esa.

--Pues claro. Estoy seguro de que en el País Vasco, el PNV llegará a un acuerdo con el PP para gobernar.

--En la constitución de la actual Mesa del Congreso el PP consiguió 179 votos, y una parte de ellos venían de ese mundo.

--Yo creo que en estos momentos Mariano Rajoy no debe machacar al contrario. Va a gobernar, pero lo que tiene que hacer es ser muy generoso. Si no, va a ser muy difícil.

--¿Qué opinión tiene de lo que ocurre en el PSOE?

--Ha habido un problema de liderazgo. Rajoy será criticable, pero es un líder y controla el partido. Lo que está pasando es malo para el Partido Socialista y para España, que necesita un PSOE fuerte. Si Rajoy es inteligente, tiene que ser magnánimo en la negociación, pero ya veremos si al final los intereses de partido están por encima de los de España.

--Pero también es verdad que el país necesita un Gobierno capaz de recortar los 10.000 millones anuales que le exige Bruselas. ¿Cómo se hace estando en minoría?

--Eso es cierto, pero es negociable. Bruselas también tiene que ceder. Y Rajoy dar la oportunidad al PSOE de que se rehaga. Si quieren, pueden hacerlo. Yo acabo de tener esa experiencia muy agradable en Cantabria, en torno a Sniace, en ese sentido. El Gobierno central, el autonómico --Revilla y el PSOE--, los sindicatos y los accionistas nos hemos puesto de acuerdo para levantar la empresa. Y el resultado ha sido muy bueno.