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Un camión heladero de La Menorquina / FARGGI LA MENORQUINA

El grupo heladero Farggi La Menorquina pide 70 millones a la Sepi

La compañía controlada por el fondo Cheyne Capital solicita un préstamo tras sufrir el impacto de la crisis hotelera y de la restauración

3 min

Farggi La Menorquina ha solicitado a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) una ayuda financiera de 70 millones de euros. A causa de la crisis, cada vez más empresas acuden a la entidad dependiente del Ministerio de Hacienda, pero esta es la primera compañía de alimentación de la que consta una solicitud de ayuda al Estado.

Según informa Vozpópuli, la liquidez que pide el mayor fabricante de helados de marca de capital español se divide en un préstamo participativo de 42,7 millones y uno ordinario de 26,9 millones. La heladera de origen catalán no ha logrado financiación del Instituto de Crédito Oficial (ICO) para afrontar el impacto económico de la pandemia por no tener bancos en su balance y ha solicitado la ayuda pública por esta vía. 

Crisis en la restauración

La compañía, que adquirió el Grupo Kalise Menorquina en 2017, trabaja con 77 distribuidores en España y tiene 14 delegaciones propias para vender helados de las marcas Farggi, La Menorquina y Frigécrème en quioscos, heladerías, tiendas de proximidad, supermercados y grandes superficies. Pero también a restaurantes y bares. Todos ellos, negocios que se han visto afectados de forma destacada por el Covid y las restricciones.

Todos los productos de estas marcas se fabrican en una planta de Palau-Solità i Plegamans (Barcelona). La empresa tiene una presencia destacada en Baleares y su negocio depende sobre todo de establecimientos como hoteles, restaurantes, cafeterías, bares y chiringuitos. También tienen presencia en los supermercados, el canal de distribución que han salido mejor parado de la crisis sanitaria. Con todo, solo suponen una pequeña parte de su facturación que no ha podido compensar el lastre del resto de actividades. 

Propiedad de un fondo

El grupo heladero pasó a manos de Cheyne Capital hace cerca de un año. La operación se vehiculó a través de una conversión de deuda a capital que dio al fondo un control del 97,5% en la empresa. Anteriormente, era propiedad de Black Toro Capital y los fundadores, la familia Farga.

Los fundadores de la compañía conservan aún una participación del 2,5%. El fabricante de helados ha sufrido el golpe de la pandemia justo después de apostar por una renovación de la dirección y la renovación del consejo de administración.