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Grúas manipuladas por los estibadores en el puerto de Barcelona / CG

Los estibadores, ¿último reducto de la aristocracia laboral?

El colectivo se enfrenta a un real decreto que, de aprobarse, liberalizará el sector y pondrá fin a los privilegios de la profesión

7 min

Los 6.156 estibadores españoles pueden perder sus privilegios laborales. Están enfadados. Y lo demuestran, según algunos, con una huelga encubierta. Ellos lo niegan, pero fuentes del Puerto de Valencia, el que más actividad comercial tiene en España, aseguran que el ritmo se ha ralentizado al 50% en los últimos días.

De hecho, el sindicato mayoritario, la Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar, ha emitido un preaviso de huelga, todavía no convocada de forma oficial, para los días 20, 22 y 24 de febrero. Los paros –parciales– se producirán si no se alcanza un acuerdo con el Ministerio de Fomento y la patronal, Anesco.

El origen del conflicto es una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), que en 2014 dictaminó que España ha estado incumpliendo la normativa comunitaria para el sector de la estiba. Ana Pastor, entonces ministra de Fomento, dio un paso al lado y dejó en manos de la patronal y los trabajadores alcanzar un acuerdo para reformar el sistema hasta que se ajuste a la ley europea.

El real decreto de la discordia

La negociación duró dos años. Pero la llegada de Íñigo de la Serna a la cartera de Fomento ha cambiado las cosas. A finales de enero, informó a ambas partes de su intención de liberalizar el sector con tal de cumplir con la normativa, por medio de un real decreto. Esto supuso el fin de unas conversaciones que los estibadores veían muy cerca del acuerdo. Fuentes portuarias aseguran, sin embargo, que las posiciones entre el sindicato y la patronal no eran tan próximas.  

El decreto todavía no se ha presentado. Aun así, necesitará el apoyo de otro grupo parlamentario para tirar adelante, ya que el PP no tiene la mayoría en el Congreso. La reforma que plantea, es integral. Actualmente, las empresas estibadoras, las que manipulan mercancías en los puertos, tienen la obligación de ser accionistas de las Sagep, sociedades –una en cada puerto– que gestionan al 100% la contratación de los trabajadores portuarios.

Imagen aérea de los muelles del puerto de Barcelona / CG

La norma que quiere impulsar de la Serna tiene como objetivo liberalizar la profesión, que las empresas puedan contratar a estibadores que no han entrado en el circuito. Esto terminaría con los privilegios de los empleados. La CETM calcula que su sueldo se reduciría alrededor del 60%, y que se precarizaría la profesión en general.

Más competitividad

Los puertos, sin embargo, serían más competitivos. Esto es lo que argumentan fuentes de varios muelles del país. La libre contratación, aseguran, terminaría con lo que califican como una “deficiencia de costes”. Los salarios más altos de todo el sector se sitúan, en la actualidad, en los 60.000 euros anuales. Si el coste para las empresas fuera menor, serían más competitivas, afirman las mismas fuentes.

Los estibadores argumentan que “es un sistema que funciona”. “¿Por qué hay que cambiarlo?”, se pregunta Gabriel Jiménez, miembro del comité de empresa del Puerto de Barcelona. Justifican sus privilegios, que “hemos ido ganando a base de luchas”, por la importancia de su profesión. Que entre y salga mercancía de España depende de ellos. En cifras no oficiales, se estima que el Puerto de Valencia perdería entre 10 y 12 millones de euros cada día que los estibadores estuvieran en huelga.

El puerto de Valencia visto desde el aire / CG

Silencio y elecciones en la patronal

En la patronal, la Anesco, guardan silencio. Están inmersos en un proceso de elecciones, que se prevén para marzo o abril. El actual presidente, Joaquim Coello, puso su cargo a disposición de la asamblea después de conocer la dimisión del presidente y dos vicepresidentes del comité ejecutivo de empresas estibadoras de la Anesco. Los lazos de Coello con empresas estibadoras levanta suspicacias entre los trabajadores.

Lo acusan de ponerse al servicio de JP Morgan, que opera en los puertos a través de la compañía Noatum, desde la que también prefieren no hacer declaraciones a los medios. Coello, antes de dirigir la patronal, fue consejero de Noatum y presidente del Puerto de Barcelona.

El presidente en funciones de la patronal Anesco, Joaquim Coello, en una imagen de archivo / CG

Es precisamente esta operadora una de las que más se ha opuesto a que la situación se prolongue. Mientras que el sindicato mayoritario ha llegado a acuerdos con 18 empresas estibadoras en paralelo con las conversaciones con Fomento y la Anesco, según un comunicado difundido el viernes, Noatum es una de las que no sucumbirá, aseguran fuentes próximas. 

Gremio endogámico

Una de las quejas que se dirigen contra el colectivo de estibadores es que es un sector cerrado y que queda todo en familia. “No pasa más que en otros gremios; si tienes a un familiar que trabaja como estibador, es más fácil que estés informado cuando salen convocatorias”, explica Jiménez. No es el caso de otro estibador de Barcelona, que prefiere mantener el anonimato.

“Hace casi 11 años que empecé a trabajar como estibador y antes no conocía a nadie que se dedicara a esto”, explica. El requisito para presentarse a los exámenes escritos y físicos es el carné de conducir un camión. Una vez dentro del circuito, continúa la formación y se especializan.

Este viernes empezaron las conversaciones entre el sindicato, la patronal y Fomento. De momento, ningunas de las partes está contenta con la primera reunión. El Gobierno no accederá a que se cree un registro de estibadores, la principal demanda de los trabajadores. El próximo encuentro para desencallar la reforma será el martes, con la huelga cada vez más cerca.