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Pierre Moscovici, comisario europeo de Economía.

España y otros nueve países de la UE acuerdan un borrador para una futura 'Tasa Tobin'

El impuesto a las transacciones financieras es un proyecto que se arrastra desde 2011

Carles Bellsolà
4 min

Nuevo paso en el proyecto de instaurar una tasa europea a las transacciones financieras. Aunque limitado a 10 países miembros de la UE, y aun en el estadio de líneas generales. Y sin el concurso del Reino Unido, que ha vuelto ha dejar claro que no aceptará que se aplique a su territorio.

Los ministros de Economía y Finanzas de Austria, España, Bélgica, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Portugal, Eslovaquia y Eslovenia han aprobado este martes, en la reunión del Consejo de Asuntos Económicos y Financieros de la UE (Ecofin), un documento de una página con las líneas generales para un futuro impuesto a las transacciones financieras.

Barroso lanzó la idea en 2011

Este tipo de impuesto, conocido también como 'Tasa Tobin', es una vieja reivindicación de la izquierda europea, que al calor de la crisis fue adoptada por actores a priori inesperados: el ex presidente liberal de la Comisión Europea José Manuel Durao Barroso, que la propuso en 2011, y los gobiernos de Francia y Alemania –con Sarkozy y Merkel al frente–, que hicieron suya e impulsaron la propuesta al año siguiente.

En estos años, no obstante, el avance ha sido relativo. La primera propuesta de la Comisión Europea, de 2011, y que planteaba un cargo del 0,1% a las operaciones con acciones y bonos y de un 0,01% a les operaciones con derivados, con la idea de recaudar 55.000 millones de euros extra al año, no salió adelante, al encontrar la oposición de diversos estados miembros. Con el Reino Unido a la cabeza, dispuesto a proteger a toda costa las actividades de la City londinense. En 2013, Bruselas autorizó a 11 países –los firmantes de hoy, más Estonia, que se ha retirado a última hora–, a seguir adelante con la iniciativa por su cuenta.

Exenciones y ámbito de aplicación

El documento firmado hoy no habla de porcentajes, pero si detalla que la tasa gravaría las transacciones intra-día, así como contempla exenciones en mercados con falta de liquidez, en los que se aplicaría una tasa "reducida". En cuanto al alcance territorial de la medida, el texto plantea determinar "si es mejor comenzar con la tasa sobre las acciones emitidas en el Estado miembro que participa en el gravamen".

El texto especifica igualmente que "el impacto negativo sobre la economía real y los sistemas de pensiones" de la tasa "debe ser minimizado". Y que falta aun analizar en profundidad las consecuencias de esta posible tasa sobre la economía real y los sistemas de pensiones.

La "línea roja" de España

El documento reza también que el impuesto "no debe impactar en los costes de la deuda soberana", algo que el ministro de Economía y Competitividad, Luis De Guindos, ha señalado como una de las "líneas rojas" de España. Una línea roja más clara plantea un estado miembro no firmante, pero sí vigilante: el Reino Unido, cuyo ministro de Finanzas, Goerge Osborne, ha reiterado que, en caso de que se pretendiera aplicar la tasa más allá de los 10 estados miembros firmantes, "desgraciadamente tendríamos que acabar en los tribunales".

El comisario de Asuntos Económicos y Financieros, el francés Pierre Moscovici, ha explicado tras la reunión que el objetivo es alcanzar un acuerdo final antes del verano.