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La antigua sede de Omron en Barcelona / CG

Capital israelí transformará la antigua sede de Omron en Barcelona en pisos

Era Capital proyecta la construcción de 17 apartamentos en un edificio construido en 1956 en el distrito de Sant Andreu

4 min

La fiebre de los fondos de inversión en el inmobiliario de Barcelona empieza a llegar a barrios que hasta ahora no estaban en el radar de promociones de este perfil. Este es el caso de Era Capital, una firma originaria de Israel que está inmersa en la transformación de la antigua sede de Omron en Barcelona en vivienda residencial.

El edificio de algo más de 2.100 metros cuadrados se encuentra en la calle Olesa, en el distrito de Sant Andreu y en la confluencia de los barrios de Sagrera y Guinardó. Tal y como explican sus nuevos propietarios, fue erigido en 1956 y en 1998 vivió una primera reforma integral para convertirse en los headquarters de la firma japonesa dedicada a la producción de sistemas tecnológicos para la sanidad, la automatización industrial y los componentes electrónicos. Su producto estrella son los tensiómetros portátiles.

Reforma iniciada

La compañía nipona dio un cambio de rumbo en su actividad en la ciudad en 2012 cuando invirtió un millón de euros en su centro de automatización mecánica que se ubicó en unas instalaciones cerca del Fórum. En un primer momento convivían ambas oficinas, pero el recrudecimiento de la crisis y el nuevo enfoque del negocio internacional que se marcaba desde Osaka propició que se centralizara allí toda la actividad en la capital catalana.

Se hizo caja con el inmueble más antiguo y aquí es donde entró Era Capital. La firma de inversión, hermana del gigante israelí Urban Renewal Corporation, no ha revelado cuánto ha pagado por el edificio, cuya reforma ya se ha iniciado. Por ahora, se han derrumbado los espacios interiores. Fuentes conocedoras de la obra indican que se debe respetar la fachada original y que la rehabilitación se concentra en el interior del inmueble.

17 pisos a partir de 250.000 euros

El proyecto se desarrolla de la mano de SH Walters. Incluye transformar todo el espacio en 17 pisos con aparcamiento subterráneo y trasteros. Por ahora, se han proyectado como mínimo 11 plazas de parking, aunque los responsables de la iniciativa aseguran que intentan ampliar esta cifra para responder a la demanda prevista de todos los vecinos.

La comercialización no se ha empezado, pero ya se han fijado los precios marco de todos los apartamentos. Para vivir en la antigua sede de Omron se deberá pagar un mínimo de 250.000 euros, el coste de un piso de dos habitaciones. También se han proyectado de tres o cuatro.

Zona alejado del ‘prime’

A pesar de que estos precios base se alejan del coste del metro cuadrado de la zona prime de Barcelona, muestran la revalorización de todo el inmobiliario de Barcelona en general. El último informe de Tendencias del Sector de la Sociedad de Tasación mostraba una subida del 8,1% del precio de los pisos en la capital catalana al cierre del primer trimestre, cifra que se moderaba respecto al repunte interanual del 10,6% con el que cerró 2018.

Por otro lado, muestra que los fondos de inversión están muy atentos de cualquier oportunidad que surja. Con todo, los expertos advierten de que a partir de verano se verá una racionalización de los avances que se han dado en los últimos años.