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Una pareja pasa por delante de un bloque de pisos en venta / EFE

¿Cómo evitar equivocarse en la compra de una vivienda?

Tener claro el tipo de hipoteca, el presupuesto máximo disponible y las implicaciones del contrato son claves a la hora de formalizar la operación

5 min

La compra de una casa es un proceso tan importante en la vida de los nuevos inquilinos como para no dejar nada en manos de la improvisación. Para no cometer ningún error no les quedará más remedio que planificar la operación con especial cuidado y seguir una serie de actuaciones hasta que finalmente tengan las llaves en sus manos.

La operación supone un gran esfuerzo económico. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el importe medio de las hipotecas aumentó el 6,4% en tasa anual durante el primer trimestre de 2017, hasta situarse en los 112.844 euros. Ésta es la cantidad más alta de los últimos años, que responde a la reactivación del mercado inmobiliario.

Delimitar las prioridades de la operación

No en vano, esta misma fuente indica que el número de transacciones en el mercado residencial creció el 6,8% a finales del pasado ejercicio. Una vez firmada la operación, no habrá oportunidad de rectificar, ni tan siquiera de subsanar los pequeños errores cometidos durante la negociación.  

Desde el principio, será completamente necesario definir los objetivos en la negociación. ¿Cuál es el presupuesto máximo?, ¿qué tipo de vivienda se busca? y ¿hasta qué limites puede alcanzar la hipoteca?, serán algunas de las preguntas que se plantearán los inquilinos. En cualquier caso habrá que contar con una bolsa de ahorro para la firma del contrato, porque ya no se conceden créditos hipotecarios por el total del valor del piso, tal y como ocurría antes de la llegada de la crisis. En la actual oferta bancaria, se limitan a ofrecer hasta un máximo de un 80% sobre su tasación.

Las hipotecas

Otro aspecto de especial relevancia que se dilucidará es el modelo de hipoteca a la que se desea vincular la operación. Si es a tipo fijo o variable: el primero evita sorpresas de última hora porque todos los meses se abona la misma cantidad, mientras que el variable presenta un incentivo a corto plazo por la bajada continuada del Euríbor durante los últimos meses.

En abril alcanzó la tasa más baja de los últimos años, -0,117%. Aunque no siempre será de esta manera, sobre todo si el plazo de amortización es a 30 o 35 años. El punto de inflexión podrá coincidir con el cambio de estrategia del banco emisor europeo sobre el precio del dinero, que en estos momentos está en el 0%, lo que permite que las entidades financieras proporcionen a sus clientes diferenciales más competitivos que nunca, hasta del 1%. 

Elegir el modelo de vivienda es el siguiente paso. Tendrá que ajustarse al presupuesto habilitado, por lo que se filtrarán muchas ofertas que estarán fuera de las pretensiones reales de los usuarios. La localización, los servicios de la zona y localidad son otros aspectos clave. Una vez tomada la decisión será el momento de rubricar el acuerdo con la otra parte: particular, agencia inmobiliaria, etc.

Firma del contrato

Los requerimientos burocráticos no solo incluyen los derivados de la contratación de la hipoteca, sino de todos los documentos necesarios para rubricar el disfrute de la vivienda. Entre estos destaca el contrato de compraventa del piso, conjuntamente con el vendedor.

Aunque no es de obligado cumplimiento, sí es muy aconsejada su formalización. Entre otras razones, porque generará las pautas de relación entre ambas partes, para que no pueda producirse ningún malentendido. En este documento se reflejará el estado con que el comprador se encontrará la vivienda. Si está libre de cargas y los desembolsos que habrá que afrontar ante la comunidad de vecinos son otros elementos que se especifican en el contrato. Tiene un coste económico medio en torno a 250 euros, que normalmente correrá a cargo del vendedor. 

El contrato proporcionará también una mayor seguridad a la operación, ya que incluso puede servir de herramienta para adelantar una parte del precio de compra, entre un 5% y un 10% del importe total, que se descontará de la transacción final.