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El empresario, ninguneado en la enseñanza y las series de TV

El empresario, ninguneado en la enseñanza y las series de televisión

Los libros de texto y el contenido audiovisual son dos instrumentos que ayudan a construir el imaginario colectivo

11 min

Por activa o por pasiva, por acción o por omisión la figura del empresario está arrinconada en España. Porque, según la definición, arrinconar es dejar al margen, pero también dejar a alguien sin escape. La primera de las acepciones se aprecia en el mundo de la enseñanza; la segunda, en las series de televisión. Hay mucho trabajo por delante.

Los libros de texto y la televisión son dos instrumentos que participan en la construcción del imaginario colectivo. Es decir, forman en la población una percepción de la realidad con base en un conjunto de mitos, símbolos y mensajes, subliminales o no. Un imaginario que, en España, no deja en muy buen lugar al empresario. Al menos, al gran empresario.

Leyes y docentes, bajo la lupa

En este escenario comunicativo y perceptivo, surge el libro Empresarios y bachilleres. La imagen del empresario en los libros de texto, escrito por los profesores José Luis García Delgado, Juan Carlos Jiménez y Manuel Martín Rodríguez, y editado por el Círculo de Empresarios. Se trata de un análisis crítico de los manuales de bachillerato para sustentar la tesis que hay una sistemática ausencia de la figura del empresario y un generalizado silencio sobre su contribución.

El porqué del análisis de numerosos manuales de Economía, Economía de Empresa, Historia y Geografía se debe a que el bachillerato es cuando se forman las vocaciones, como explica Jiménez. El resultado del estudio da pie a una reflexión sobre el sistema educativo. Hay para todos. Tanto para las leyes que rigen los contenidos en la enseñanza, como para los docentes y su preparación para transmitir la positiva contribución del empresario en la sociedad.

Emprendedor contra depredador

También es una cuestión histórica y cultural. La historia política española de buena parte del siglo XX dejó poco campo al empresario y apostó por la discrecionalidad administrativa y la protección. El profesor expone que “la revolución del neoclásico” cambió su papel. A partir de ese momento, se lo ve como un multiplicador de beneficios y “parece que no hay más que retratar”. Ya en el siglo XXI, “la literatura económica empieza a observarlo como actor alejado de la gran empresa”.

Libros empresarios

Los autores del libro 'Empresarios y bachilleres. La imagen del empresario en los libros de texto', Juan Carlos Jiménez (i), José Luis García Delgado (2i) y Manual Martín Rodríguez (d)

Pero los manuales de bachillerato adolecen de la ausencia del empresario como algo positivo para la economía y la sociedad. Entre otras cosas, porque el currículo obligatorio solo le concede un subepígrafe. En los libros apenas aparecen los grandes nombres, como Steve Jobs, Bill Gates o Amancio Ortega, que son minoría y no reflejan la realidad. Tal vez por ello, hoy se asocia todavía la figura del empresario a la de un depredador, contrario a los intereses generales. Una imagen en particular asociada al gestor de la gran empresa. Pero son los menos.

Tejido empresarial: pymes y autónomos

En junio (últimos datos disponibles), había 2.856.394 empresas inscritas en la Seguridad Social, de las que 1,5 millones eran autónomos; 1,3 millones, pymes, y solo 4.304 eran grandes compañías. Es para destacar que el tejido empresarial español, en particular por su base de pymes, se ha visto violentamente sacudido por la crisis.

Entre los emprendedores más jóvenes el efecto ha sido abrumador: entre 2007 y 2012, el número de empresarios de 15 años a 39 años ha caído en más del 30%. La tasa de actividad emprendedora en España se sitúa entre las más bajas (puesto 22 de 28, según el Observatorio Mundial de la Actividad Emprendedora, GEM por sus siglas en inglés). A pesar de estos datos, Jiménez pone en valor el tejido empresarial español y su internacionalización, que ha minorado la crisis.

Un poco de filosofía

Pero de vuelta al análisis de la enseñanza, hay “pudor” por explicar casos concretos. Y en el imaginario siguen viejos tics. El profesor bromea con que “se puede contar la historia de España sin citar a los empresarios”. Porque en el imaginario “hay el fracaso de la revolución industrial o la falta de empresarios que no cumplían funciones como tales”. Aunque recuerda que España “llegó la primera a la segunda revolución industrial y las grandes empresas de hoy nacieron” entonces.

Las soluciones que propone el autor para cambiar la situación pasan por “subrayar el componente ético y moral del empresario”. Porque éste “se legitima cuando se esfuerza y arriesga” “y cuando fundamenta su actividad en la buena reputación y criterios éticos”. Para ello, tal vez habría que contar con profesores de filosofía en la impartición de la materia.

IESE

IESE Business School Madrid

Las notas contra el aprendizaje

Lamenta, asimismo, que en la mayoría de las comunidades autónomas de España, país donde las escuelas de negocios “están en lo más alto”, “no se ha preguntado ni una vez por el subepígrafe” en las evaluaciones. Se rigen por el currículo del ministerio. “El docente se ciñe a lo que va a salir”, porque luego a él y a su centro también les ponen nota en función de los resultados académicos.

Así las cosas, España es el país con más brecha entre la opinión que se tiene de los grandes y pequeños empresarios. Los primeros tienen una imagen “muy negativa” y los segundos, “tremendamente favorable”. Tal vez por ello hay un auge de estudios de dirección de empresa. Es conveniente separar la figura del empresario, un emprendedor necesario en la economía moderna, de la figura del tiburón. El sistema educativo no es el único que puede cambiarlo.

Ritos y mitos

La televisión​ (mediante el televisor o cualquier otra plataforma) es otro de los instrumentos que influyen en el imaginario colectivo. “En el discurso televisivo […] se están produciendo unas profundas mutaciones sociales y que han generado una nueva relación con el medio” (La hipervisibilidad televisiva: nuevos imaginarios / nuevos rituales, Imbert, 1999).

Lo hace mediante la repetición de hechos o rasgos que transmiten una determinada representación de la realidad (ritos), con una carga simbólica —persuasiva— que los convierte en “ceremonia colectiva”, y mediante la “formalización del imaginario colectivo” (mitos). Así, “los mitos televisivos se encargan de recoger una serie de representaciones flotantes y les dan una cierta figuratividad”. “Si el rito da forma a lo informe, el mito visibiliza lo invisible, hasta fundar su propia realidad: es la primacía del ver sobre el saber”.

Absorción inconsciente

En la misma línea se expresa la profesora de la UAB Anna Tous en El surgimiento de un nuevo imaginario en la ficción televisiva de calidad (2009), sobre series norteamericanas. En su caso, relaciona la repetición de temáticas con el incremento de beneficios mediante la rentabilización de ideas y productos. "La recurrencia temática se caracteriza por mantener un aliento mítico", a pesar de que ésta "empobrece la atmósfera cultural".

El peligro de las series de televisión es que mandan información sin que el espectador sea consciente de ello. Impregnan la sociedad de una visión que no tendría, seguramente, si no existieran estos productos, cuyos planteamientos para nada son inocentes y casuales. Al margen del contenido de las emisiones, también hay que tener en cuenta la ideología de la cadena por donde se emiten.

Billions

Cartel de la serie 'Billions'

Una novedad

En este sentido, la caracterización del empresario en un buen puñado de series es crítica y compleja. Algunos ejemplos de ellos son: Billions (2016), Bedrag (2016), The good fight (2017), House of lies (2012), Halt and Cacth Fire (2014), Mad men (2007), The Office (2005) o 2 Broke Girls (2011). También en Crematorio (2011), sobre corrupción en el Levante español, y, en menor medida, en Velvet (2014), Círculo Rojo (2007) o Gran Reserva (2010).

La figura del empresario está en relevancia según la época y el género. Si bien el subgénero político está muy presente hoy, la centralización en el empresario es muy reciente. Las series de médicos y policías de la década de 1950 han evolucionado y se han especializado. Sin embargo, lo han hecho bajo el paraguas de tics que los profesores García, Jiménez y Martín quieren cambiar.

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