El enoturismo de proximidad, alternativa a la masificación de Barcelona

Las bodegas y empresas del sector potencian visitas guiadas y escapadas rurales para el desarrollo económico de las zonas de interior de la provincia

Imagen de la localidad de Vilafranca del Penedès (Barcelona) desde una finca de viñedos / CG
03.08.2017 23:00 h.
4 min

Qué mejor para escapar de la masificación y el estrés de la gran ciudad que tomar una copa de vino con los viñedos de fondo. 

El enoturismo en la provincia de Barcelona está de moda. Las empresas vitivinícolas han encontrado un nicho de mercado que atrae al cliente autóctono, que quiere respirar aire puro en zonas rurales, y al turista que busca un respiro en un intenso viaje.

Es un nicho de mercado que permite descentralizar el turismo de Barcelona y que ayuda al desarrollo económico de las zonas de interior.

Cinco denominaciones de origen

Cataluña tiene un potente sector vitivinícola, con varias denominaciones de origen (DO). La provincia de Barcelona ocupa geográficamente cuatro DO de vino (Penedés, Catalunya, Alella y Pla de Bages) y la del cava.

Imagen de las bodegas de Codorníu en Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona) / CG

Imagen de las bodegas de Codorníu en Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona) / CG

Precisamente, la cuna del cava es la localidad barcelonesa de Sant Sadurní d'Anoia. Fuentes del área de turismo del ayuntamiento saturniense declaran a Crónica Global que las bodegas productoras "están empezando a desarrollar la industria turística y la ciudad lo está notando económicamente". El presidente del Consejo Regulador del Cava, Pere Bonet, explica que el enoturismo "ayuda a conectar con el cliente y aporta un servicio agradable para el visitante". Bonet insiste en que "se abren nuevas vías de financiación y es un escaparate de publicidad".

El turista, un buen cliente

La mayoría de usuarios apuesta por desconectar tan solo durante un día. Una de las empresas que ofrece rutas guiadas por las bodegas del territorio catalán es Turismodevino.com. Su gerente, Luis Lechuga, destaca que "el enoturismo deja atrás la masificación y desarrolla la economía de pequeñas localidades agrarias". Según él, ofrece "un valor añadido de proximidad al producto" que no se encuentra "en el centro de la ciudad".

La compañía con sede en Madrid ofrece un servicio de recogida y traslado a las bodegas donde se han hecho las reservas. La empresa organizadora de experiencias destaca que los turistas consideran el vino como un "bien preciado". Los números de Barcelona hablan por sí solos: una de cada tres recogidas ya se realiza en apartamentos vacacionales.

Opciones de todos los gustos

La oferta cuenta con múltiples alternativas y de todos los precios. Turismodevino.com ofrece rutas por las bodegas Torres en Vilafranca del Penedès (Barcelona) por 20 euros como una de las opciones más asequibles. O la más cara: un tour guiado de un día entero por la comarca, con degustación de diferentes variedades de vinos y cavas de las bodegas Codorníu y Jean Leon por 63 euros.

Una cata en la bodega Jean Leon en Torrelavit (Barcelona)

Una cata en la bodega Jean Leon en Torrelavit (Barcelona)

El turismo enológico se ha convertido en toda una fuente de ingresos para las comercializadoras. Tampoco ha pasado desapercibido para las instituciones. La Diputación de Barcelona lo promociona en su plan estratégico de turismo "Barcelona es molt més" como un sector "muy extendido en Cataluña e imprescindible de visitar".

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