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Borja Prado, presidente de Endesa, al inicio de la junta de accionistas de la compañía de 2017 / EUROPA PRESS

Endesa espera a conocer la opinión del Gobierno antes de tomar una decisión sobre Garoña

Borja de Prado no descarta la puesta en marcha de la central nuclear, contrariamente a lo que opina Iberdrola, su socia en las instalaciones burgalesas

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El presidente de Endesa, Borja Prado, ha dicho que Endesa, copropietaria de la central nuclear de Garoña junto a Iberdrola, no tomará ninguna decisión sobre la vuelta a la actividad de la planta hasta que el Gobierno se pronuncie sobre su reapertura.

Prado, en declaraciones a los medios de comunicación tras la junta de accionistas que la compañía ha celebrado en Madrid, ha afirmado: "No vamos a tomar una decisión, sino esperar a que haga las consultas el Gobierno", que tiene previsto acabar a finales de junio el periodo para requerir diferentes puntos de vista sobre la reapertura de la central.

Esperar los informes

"Respecto a Garoña tenemos la misma posición que teníamos el año pasado", ha añadido Prado, quien ha recordado que Endesa esperó a que se pronunciase el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que emitió un informe favorable a su reapertura, y ahora aguardará a la decisión del Gobierno.

Borja Prado, que no ha querido avanzar nada de la junta que esta tarde celebra Nuclenor --la sociedad titular de la central de Garoña, participada al 50% por Iberdrola y Endesa--, ha dicho que ese día tomarán la decisión de si reanudan la actividad en la central, aunque el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, les haya pedido que desistan de solicitar el permiso para que Garoña, parada desde 2012, pueda volver a producir y verter energía a la red.

Discrepancias con Iberdrola

Respecto a lo dicho por Sánchez Galán, que considera que la instalación no es rentable, el presidente de Endesa ha afirmado: "Respeto mucho los comentarios y las opiniones del señor Galán, como espero que él respete las mías".

En cuanto a las centrales de Almaraz (Cáceres) y Vandellós, en Tarragona, que serán las próximas que tendrán que renovar sus permiso, ha señalado que no van a tomar decisiones antes de tiempo y que lo harán cuando lleguen las fechas.

Prado ha negado que las nucleares sean "negocios inviables", aunque admite que soportan "cargas fiscales importantes, pero lo que no vamos a ser nosotros es los precursores de cargarnos el sistema".

Evaluación de costes

Preguntado sobre el coste al que puede ascender la reapertura de Garoña, ha manifestado que lo evaluarán después de que el Gobierno decida si puede volver a operar.

Antes, el consejero delegado de Endesa, José Bogas, durante su intervención en la junta de accionistas, ha dicho que para alcanzar el objetivo de cero emisiones en 2050 será necesario alargar la utilización de las centrales nucleares y que "anticipar innecesariamente" su cierre exigiría construir plantas nuevas de gas para no sufrir problemas de abastecimiento.

Ha indicado que esto supondría incrementar las emisiones totales de CO2 e impediría cumplir con los objetivos contra el cambio climático.

Pobreza energética

Además, ha señalado que la tarifa eléctrica aumentaría en unos 10 euros el megavatio hora (MWh), lo que "agravaría el problema de la pobreza energética, reduciría la competitividad de la economía y limitaría la electrificación de la demanda energética".

Posteriormente, Bogas ha explicado que ésto no quiere decir que haya que alargar la vida de Garoña, que es una central pequeña dentro de la potencia nuclear instalada en España.