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Empresas

El empresariado rechaza el nivel de teatralización de Sánchez y Aragonès

El tejido económico valora la decisión del Gobierno sobre los indultos, pero pide que los dirigentes políticos dejen atrás los gestos y colaboren sobre “lo posible”

8 min

El empresariado catalán ha mostrado su apoyo a la decisión del Gobierno de indultar a los políticos independentistas presos. Tiene claro que es una salida que puede ser “beneficiosa” para el conjunto, pero huye de los gestos posteriores. El tejido económico catalán rechaza el nivel de teatralización del presidente Pedro Sánchez, con el acto que protagonizó en el Liceu, aunque se prestó a él con su asistencia masiva. Y también huye de la “euforia” que ha exhibido el independentismo tras la salida de sus dirigentes de las prisiones.

Tanto Foment del Treball como el Círculo de Economía o Pimec quieren mirar hacia el futuro, y están al lado del Gobierno de Pedro Sánchez en esa vía pragmática, con la vista puesta en los fondos europeos y en la recuperación económica. Pero en las últimas 24 horas han comenzado a percibir los riesgos. “Sánchez debe ser consciente del peligro que corre, porque su decisión es positiva, pero muy arriesgada y es mejor una menor exhibición; y Aragonès debe ser capaz de marcar terreno respecto al independentismo más irredento, que puede ahora sentirse crecido”, señala una fuente patronal.

Entender a Casado

Lo que el empresariado catalán pretende ahora es no dejar en la estacada al PP ni a Pablo Casado, al considerar que lo tiene “muy difícil” para aguantar la presión de los suyos y de Vox. Casado gusta en todos los foros económicos en los que participa. Lo hizo en el Círculo de Economía el pasado mes de enero, cuando habló de fiscalidad. En el almuerzo posterior, se pusieron en evidencia las “complicidades”. Casado se refirió a la necesidad de que Cataluña contara con un modelo de financiación que pudiera cubrir con holgura las necesidades de la Generalitat. E, incluso, se refirió a la ordinalidad, un principio que defiende el nacionalismo catalán desde hace años.

Jordi Gual y Pablo Casado en las jornadas del Círculo de Economía / CG
Jordi Gual y Pablo Casado en las jornadas del Círculo de Economía / CG

Pero en su intervención de la pasada semana en el Hotel W, también en el Círculo de Economía, Casado mantuvo la posición del PP sobre los indultos. “Casado defiende lo que debe defender, no puede renunciar a ello, y ahora todos deben ser responsables para que se pueda aprovechar una situación que es mejor que hace unos meses”, precisan las mismas fuentes.

Presión a Sánchez

¿Cuál es el motivo de la incomodidad, por tanto? Hay recelos y temores. Sánchez se verá sometido a una presión enorme en el conjunto de España, que será mayor en la medida en la que el independentismo “saque pecho” de la salida de sus dirigentes de las cárceles. Y el maximalismo de posiciones, aunque objetivamente los indultos sean “una buena decisión”, puede llevar a un bloqueo institucional que se creía que se iba superando.

“Depende de los responsables políticos --porque los empresarios tendrán el papel que les toca-- que se llegue a una situación de tranquilidad, de negociación sobre lo posible, sin excesos en los gestos, sin grandilocuencia”, señalan las mismas fuentes.

La responsabilidad de cada uno

La carga se sitúa más en el campo de Sánchez, porque se da por descontado que el independentismo vivirá unas semanas de “euforia”. Se da por hecho que Aragonès contará con, “al menos”, un año de tranquilidad para intentar esa negociación con el Gobierno central. Un año que deberá aprovechar el Ejecutivo español para aprobar unos nuevos Presupuestos y poner a toda máquina la economía. Nadie dispondrá de más tiempo, porque Aragonès, a juicio del poder económico, sufrirá la presión de Junts per Catalunya, que no permitirá que Esquerra acabe protagonizando la negociación con Madrid con un papel cada vez más hegemónico en Cataluña.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada al Gran Teatre del Liceu para su conferencia del lunes / EP
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada al Gran Teatre del Liceu para su conferencia del lunes / EP

El empresariado catalán, en todo caso, tras las agudas críticas del PP por participar en el acto del Liceu con Pedro Sánchez, quiere marcar algo de distancia. Y la frase que más se repite en las sedes patronales es la de que cada uno debe “defender el papel que le corresponde”. Ni los empresarios entrarán en cómo se debe encarrillar esa negociación política, ni los partidos deberán inmiscuirse en qué apoya o deja de apoyar el tejido económico. Sin embargo, nunca en los últimos tiempos el mundo económico ha jugado más fuerte en el terreno económico. Tanto Foment del Treball, que preside Josep Sánchez Llibre, como el Círculo de Economía, que dirige Javier Faus, han incidido en los últimos meses en el terreno político, reclamando reformas y exigiendo al Gobierno central y a la Generalitat que inicien un camino de acuerdos.

Ese mundo económico está a favor de medidas constitucionales, y rechazan tanto la amnistía como un referéndum de autodeterminación. Una de las ideas que ha defendido el PSC y que comparte el Gobierno de Pedro Sánchez es recuperar, de algún modo, el Estatut de 2006. Una posibilidad que defiende, incluso, el expresidente Jordi Pujol en su libro-entrevista con Vicenç Villatoro. Y es la que podría suscribir el empresariado catalán. Una fuente económica lo precisa: “Se podrían aprobar unas pocas leyes órganicas en el Congreso que actualizaran el Estatut que se cargó el Tribunal Constitucional”. Es lo que se denomina como “posible”. Otra cosa es que el independentismo, después de todos estos años, esté preparado o sea capaz de volver a esa situación.