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El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, repasa su discurso antes de intervenir en las jornadas del Círculo de Economía / EFE

El empresariado catalán exige la 'tercera vía'

El presidente de la Generalitat asume la demanda en el Círculo de Economía, donde departe con el rey Felipe VI y admite que existe “una oportunidad para avanzar en el escenario político”

11 min

Una posibilidad. Con muchas incógnitas, pero también con algunas certezas. El empresariado, los dirigentes y ejecutivos catalanes e incluso algunos del resto de España reunidos en las jornadas del Círculo de Economía exigen una tercera vía, denostada en muchos momentos, que haga posible la estabilidad política y la recuperación económica. “Son dos años que no se pueden dejar escapar”, señalaban los participantes en el evento al salir de los debates, que se celebran de forma presencial.

La reflexión a vuelapluma llega tras una primera intervención del presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. La distensión se considera "evidente". El momento político es otro y el tejido económico en su conjunto desea que los fondos europeos se aprovechen al máximo y se logre un rebote económico de envergadura que, a su vez, logre la estabilidad política deseada.

Fue el propio Aragonès quien admitió ese nuevo instante, que puede ser efímero, que se mantiene en un frágil equilibrio, pero que puede dar sus frutos. El republicano insistió en que existe “una oportunidad de poder avanzar en el escenario político”. Eso sí, recordó que las urnas ofrecieron una “opinión de la ciudadanía”, en el sentido de que la mayoría independentista se mantiene aunque ganara los comicios el PSC, presente con una nutrida representación en el encuentro del lobi económico catalán. 

Colaboración 'público-social'

Aragonès es consciente de la oportunidad que se le brinda. Ante la plana mayor del empresariado, el presidente de la Generalitat se refirió a la necesidad de intensificar la "colaboración público-social", en un guiño a una parte de su electorado muy próximo a la CUP y también a los Comuns de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que seguía desde primera fila su intervención y que habló después ante un auditorio que no es precisamente el suyo. Eso implica contar más con el llamado tercer sector y el mundo cooperativo, muy del agrado de los antisistema que facilitaron la investidura del president. Eso no gustó al tejido económico, que reclama una apuesta sin fisuras por la colaboración público-privada, con el temor de que si no se produce, se pueden perder oportunidades a partir de los Next Generation. De hecho, se lamentó que no existiera una apuesta clara y nítida por parte del líder de la Generalitat de avanzar de la mano de las empresas. 

Ese discurso se vio acompañado por un debate empresarial de primer nivel entre José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica, Ana Botín, presidenta ejecutiva de Banco Santander, y Pablo Isla, presidente de Inditex, y que fue moderado por Marc Puig, vicepresidente del Círculo de Economía y presidente ejecutivo de la compañía que lleva su apellido. El mensaje rotundo lo ofreció el primero, al señalar que las oportunidades de España ahora son enormes porque, además, se parte de una evolución económica que no ha tenido parangón por parte de ningún país en los últimos 45 años. “Lo que ha hecho España, en evolución por PIB, en cobertura social o en infraestructuras en ese tiempo, lo hizo el Reino Unido en 85 años”, aseguró, con la idea de que si hay estabilidad política, si hay colaboración institucional, el crecimiento económico será sólido tras la pandemia del Covid.

Los aplausos a Botín

También fue notoria la intervención de Botín cuando, preguntada sobre el futuro del teletrabajo en el empleo femenino y de cómo se ha interiorizado en el mundo de la empresa, señaló que la primera respuesta la debían brindar sus compañeros de panel, porque "siempre hablan los hombres en nombre de las mujeres". La banquera se hizo con un generoso aplauso --casi el único en medio de una intervención-- al llevar un discurso feminista a las jornadas económicas, y que salió a relucir en otros momentos. Por cierto, la tesis que defendió es que aún se debe avanzar para conseguir la equidad real. 

En clave económica, se abonó al clima de optimismo que se respiró en el disparo de salida de la reunión del Círculo. De que es posible una salida fuerte de la crisis y que ésta parta de bases más sólidas ya que, de entrada, la pandemia ha propiciado una resolución (y su consiguiente avance) en debates abiertos como el de la implantación del trabajo en remoto. Los grandes del Ibex reconocieron que el mercado laboral no tendrá exactamente las mismas idiosincrasias que antes del Covid, y que algunas realidades están para quedarse, como la del binomio trabajo en oficina y desde casa. 

En esa coyuntura, lo que ocurra en Cataluña es vital. El proceso independentista ha lastrado al conjunto de España en los últimos años, con inestabilidad política y con una falta de seguridad jurídica, sin dejar de lado que Cataluña concentra el 19% del PIB español.

El encuentro que perseguía Faus

Por ello, el empresariado ve una oportunidad de oro si el Govern que preside Aragonès es capaz de entenderse con el Gobierno de Pedro Sánchez. Tanto el Círculo de Economía como Foment del Treball reclaman una distensión que podría ser efectiva tras la concesión de los indultos a los políticos independentistas que están en la cárcel. El republicano lo sabe, pero deberá sumar otros factores. El primero es el de solventar las tensiones con el socio de gobierno, Junts per Catalunya. El president, en todo caso, fue el primero en señalar que existe esa oportunidad y lo tangible llegó con su encuentro con el Rey y el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, junto a un grupo de empresarios. Aragonès y Felipe VI se dejaron ver, bajo la batuta de Javier Faus, que perseguía el momento (y lo consiguió), en la terraza del Hotel W.

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El rey Felipe y Pere Aragonès, con Ada Colau y Javier Faus, en la terraza del Hotel W / EFE

Aragonès, sin embargo, no se quedó a la cena con el rey Felipe VI, quien señaló en el marco de un discurso centrado en las relaciones de España con Corea del Sur, que se dan oportunidades en todos los sentidos. “Con actos como este, queremos compartir con el ámbito económico en general, y con nuestros amigos coreanos en particular, las fortalezas, las capacidades y las oportunidades económicas que existen y se ofrecen, aquí en Barcelona y Cataluña, así como en toda España”, señaló el jefe del Estado. Aludía de esta forma a las posibilidades que se abren si se llega, de nuevo, a una situación de plena estabilidad.

Máxima colaboración institucional

El presidente de la Generalitat, que se sabe vigilado por los sectores más radicales del independentismo, fue un paso más allá al saludar al rey Felipe y departir con él. No se atrevió a sentarse en la misma mesa presidencial por el impacto que esa imagen de normalidad institucional provocaría en quienes mantienen un discurso centrado en el victimismo, cuestión que generó cierta decepción en el tejido empresarial catalán. Los empresarios y ejecutivos desearían una buena velocidad en ese camino hacia la tercera vía junto con el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos.

“Aragonès, pero también los consejeros de su Govern, y mucho más los que están en la gestión diaria, quieren avanzar y aprovechar el momento para colaborar”, señalan las fuentes empresariales que estos días han buscado tender puentes entre los representantes económicos catalanes y el Ejecutivo tras unos años de frentismo. Saben, sin embargo, que Aragonès necesitará tiempo. Lo empujan hacia la tercera vía, la exigen, de hecho. Y presionarán para “no perder algo que se podría lamentar, como es una salida de la crisis muy fuerte, con la máxima colaboración institucional”. La alternativa, tal y como han advertido, es la decadencia