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Un barco cargado con contenedores en una terminal de estiba de un puerto español / EP

Emilio Sanz: “En el conflicto de la estiba, lo peor está por llegar”

El presidente de la asociación de transitarios de Barcelona defiende la importancia del sector y señala las consecuencias del conflicto

4 min

“Lo peor está por llegar”. Así define el presidente de la Asociación de Transitarios Internacionales (ATEIA) de Barcelona, Emilio Sanz, la situación de la estiba en España. Es un sector, el de las empresas transitarias, poco conocido y muy cercano al de los estibadores. Ha sufrido algunas consecuencias del conflicto entre el Ministerio de Fomento, las compañías y los sindicatos, pero Sanz augura que habrá más.

Ambos campos profesionales forman parte de la cadena logística: mientras que los estibadores se ocupan de cargar y descargar las mercancías en los barcos, la tarea de los transitarios va más allá de los puertos. Se encargan de gestionar el transporte internacional de los productos “de puerta a puerta”, por tierra, mar y aire. En Barcelona, son más de 200 las empresas que se dedican a ello.

Desviaciones y cancelaciones

Las empresas transitarias han notado las amenazas de huelga, las marchas lentas y la perpetuación del conflicto. “En el tráfico marítimo, ha habido congestión, barcos atrasados, desviaciones y hasta cancelaciones”, explica el presidente de ATEIA. La huelga, asegura, “está latente”.

presidenteAnte las negociaciones frustradas y todavía periódicas entre los trabajadores, la patronal y Fomento, Sanz prevé que la situación irá a peor. En su caso particular, lo ha advertido en las dificultades para atraer a armadores y navieras nuevos: “Son más reticentes a venir, cuando, en condiciones normales, es muy sencillo”.

Su opinión respecto al conflicto es diplomática. Considera que el sector no puede continuar así porque “se da de bofetadas con la normativa europea, ya que es un monopolio de facto”. Sin embargo, “se les debe tratar bien; el rendimiento que tienen los estibadores de Barcelona es de 10, uno de los mejores del mundo”. La actitud del Gobierno, opina, es “intransigente”.

Los retos de los transitarios

En el sector transitario no hay paro. De hecho, hay demanda de personal, porque “cuesta mucho encontrar a gente preparada”, según Sanz. Es por esta razón que una de las reivindicaciones de la asociación es que se creen estudios académicos específicos para transitarios. Actualmente, para trabajar en el sector solo hay que hacer un curso a través del cual se obtiene un certificado de la Administración autonómica.

Las empresas coinciden en considerarlo insuficiente. El presidente de iContainers, Iván Tintoré, explica: “Tenemos una oficina en Holanda, y la formación allí es muy superior, porque tienen un grado concreto para transitarios”. Es también el caso de Francia y Bélgica, según Sanz. Tintoré pone de relieve otro reto para el sector: la digitalización.

Desde ATEIA admiten que es una asignatura pendiente y que, “aunque será el futuro, algunas empresas no están preparadas”. IContainers es una transitaria totalmente online. Se definen como el “eDreams de los transitarios”: ofrecen varias opciones y es el cliente quien elige al momento; todo por internet.

El intrusismo es otro de los desafíos con el que topa el el sector más tradicional, según Sanz. El presidente de ATEIA denuncia que “no todas las empresas juegan con las mismas reglas”: “Si necesitamos un certificado y renovar el visado cada dos años, todos tienen que cumplir”. Las mismas empresas de transporte, especialmente las navieras, han entrado en su negocio y ofrecen el servicio completo, lo que Sanz califica de “competencia desleal” en el caso de que no se cuenten con los permisos necesarios.