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Un hombre camina por la calle con un maletín / CG

El otro Cobrador del Frac

La agencia de recobros Kruk busca distanciarse de ciertas prácticas del sector a través de un trato “diferente” a los deudores

4 min

La crisis disparó las deudas de particulares y empresas. Recobrarlas no es fácil. El Cobrador del Frac es posiblemente el nombre de la compañía más presente en el imaginario colectivo cuando piensa en métodos para recuperar el dinero. Convertido en una especie de caricatura, algunas empresas del sector buscan diferenciarse de estas prácticas. Es el caso de Kruk, una agencia de recobros creada en Polonia en 1998 que llegó a España hace un año.

“No hacemos las cosas como la mayoría de empresas del sector, que acosan a la gente que no tiene dinero para apretarlos y que paguen sus deudas”, explica Ana Suárez, directora de la compañía en España. Sus clientes son grandes empresas, la mayoría de ellas entidades bancarias, eléctricas, de telefonía y aseguradoras; y las líneas de negocio son dos.

Por una parte, cobran a terceros y, por otra, invierten en la deuda de entidades para después recobrarlas. La presencia de empresas como el Cobrador del Frac en el sector, según Suárez, se debe a la falta de regulación.

“Perjudican nuestra imagen”

Las quejas de la directora de Kruk en España se dirigen a “tres o cuatro compañías de un total que supera las 300 que desempeñan actividades dudosas”. Son estas las que considera que “perjudican nuestra imagen”. Con el objetivo de diferenciarse y alejarse de ciertas prácticas han creado una agrupación, la Angeco (Asociación Nacional de Entidades de Gestión de Cobro).

Las compañías adscritas a este organismo han firmado un código deontológico, que a juicio de Suárez, es una “garantía” de seriedad. La actividad, es la misma; el trato es distinto. “Nuestra aproximación al tercero, el deudor, es más cercana; les escuchamos, analizamos la situación de cada uno y elaboramos soluciones a medida según cada caso”, asegura.

En el limbo legal   

En España no existe una regulación para el recobro de deuda. En otros países, como el Reino Unido, sí. Kruk tiene el mismo modelo empresarial que las firmas británicas. Junto a Italia, España es el último país en el que se ha establecido la compañía, que tiene previsto dar el salto fuera de Europa en un futuro próximo. Aterrizar en un nuevo territorio “es difícil; ningún banco te da trabajo porque no te conocen”, dice Suárez.

Prevén que 2017 sea el año de consolidación en España. Empezaron con solo dos trabajadores; ahora son 13; para el año que viene, pretenden alcanzar los 150 o 200. El inicio de operaciones es otro de los grandes retos a los que se enfrenta la empresa en el país. De momento, solo han comprado una cartera, aunque esperan terminar el año con algunas más.