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Constantí Serrallonga, director general de Fira Barcelona, y la sede de la fundación de la MWCB, el edificio MediaTic

El nuevo director de Fira Barcelona, desposeído de la Mobile World Capital

La organización mueve ficha para que los poderes de Agustín Cordón se queden en manos de Mónica Fernández, la directora financiera

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El nuevo director de Fira Barcelona, Constantí Serrallonga, se quedará sin poderes ejecutivos reales en la fundación de la Mobile World Capital de Barcelona (MWCB). El patronato que la rige deberá pronunciarse el próximo martes, 9 de diciembre, sobre la cesión de buena parte de las atribuciones que hasta la fecha estaban en manos de Agustín Cordón a la actual directora financiera de la institución, Mónica Fernández.

Cordón renunciará formalmente como miembro del consejo rector del consorcio en el mismo encuentro por su nueva ocupación en Grupo Zeta. Si se ejecuta el traspaso de poderes se asegurará que las funciones ejecutivas se queden en la fundación en lugar de pasarla a manos de un ejecutivo externo. Serrallonga conoce la organización ya que como gerente del Ayuntamiento de Barcelona, cargo que regentaba hasta junio pasado, formaba parte del comité ejecutivo.

Poderes traspasados

Fernández recibirá, si los patronos lo consideran oportuno, potestad para la contratación de directivos, nuevo personal técnico y administrativo, modificar las condiciones contractuales de los trabajadores e incluso actuar en la administración diaria del consorcio. Tanto en la parte financiera como en cerrar acuerdos comerciales con administraciones públicas o empresas privadas.

También tendrá poderes de representación en las gestiones que impliquen a la fundación ante autoridades públicas. Es decir, Serrallonga sería vicepresidente de la fundación de la MWCB, cargo que va unido al de director de Fira Barcelona, pero con un marcado perfil institucional.

Denuncia por acoso laboral

Fernández conoce muy bien el consorcio. Fue una de las primeras directivas en incorporarse a la MWCB y su trayectoria profesional en el consorcio tiene luces y sombras. La más polémica fue la denuncia por acoso laboral severa a la que tuvo que hacer frente el pasado mayo cuando compaginaba su ocupación como máxima responsable financiera y jefa accidental de recursos humanos.

Su presunta actuación nunca se llegó a juzgar, ya que las partes alcanzaron un acuerdo antes de la fecha de la vista. La fundación acordó pagar una indemnización de más de 150 días por año trabajado y reconoció que el despido de la trabajadora afectada fue una rescisión de contrato improcedente en lugar de objetiva, tal y como el consorcio alegó en el momento del despido. 

Primera atribución ejecutiva

El primer paso para que Fernández reciba las atribuciones ejecutivas de Cordón se dio el 9 de noviembre. La comisión ejecutiva de la fundación apoderó a la directora financiera de la MWCB para que gestionara la adjudicación de varias licitaciones que quedaban bloqueadas con la marcha del actual consejero delegado de Grupo Zeta.

Los portavoces de la fundación ni confirman ni desmienten el traspaso de poderes a favor de Fernández. Otras fuentes del consorcio señalan que la propuesta aparece en el borrador de orden del día del patronato del próximo miércoles, pero alertan de que el documento puede sufrir modificaciones antes de su celebración.

De forma previa a recibir las atribuciones para gestionar la fundación, Fernández debería ser nombrada miembro del consejo rector. La designación también se podría someter a valoración de los patronos en el encuentro del 9 de diciembre.