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El consejero de Economía, Jordi Baiget (CDC), en una intervención en el Parlament / EFE

El proyecto de ley de Cámaras de Comercio, un nuevo frente para el Gobierno catalán

El tejido cameral se opone al intento de Puigdemont de convertir las 13 instituciones del territorio en una nueva estructura de Estado en lugar de un organismo empresarial

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Nadie se lo esperaba. Al menos, no de forma tan frontal. La oposición en bloque de las 13 Cámaras de Comercio de Cataluña al anteproyecto de ley que afectará al sector ha pillado con el pie cambiado a la consejería que la ha impulsado a lo largo de los últimos meses, Empresa y Conocimiento. El primero que se ha quedado noqueado ha sido el propio responsable del departamento, Jordi Baiget, aseguran fuentes de su entorno. Otros interlocutores conocedores del proceso lamentan que los responsables de las organizaciones nunca hubieran manifestado tan abiertamente su rechazo.

Los portavoces de la consejería señalan que hasta la fecha lo único que ha hecho el Gobierno catalán ha sido publicar una memoria y abrir un proceso en el que todo el mundo puede presentar las alegaciones que crea oportunas. “Se trata de un propuesta de texto articulado que no será el definitivo”, añaden.

Encuentros con Gibert y Aregio

Asimismo, aseguran que es mentira que se haya publicado de forma unilateral sin negociar con las Cámaras de Comercio. Los implicados aseguran lo contrario. “Los primeros contactos los mantuvimos con Xavier Gibert, secretario general de Empresa y Conocimiento, y después nos encontramos con Joan Aregio, secretario de Empresa y Competitividad”, indica que presidente de la organización de dinamización empresarial de Girona, Domènec Espadalé.

En este segundo encuentro estuvieron presentes los cuatro presidentes de las cámaras provinciales y sus directores generales. “Enmendamos los puntos que creíamos que eran más importantes”, relata el empresario gerundense. Pero las peticiones cayeron en saco roto.

Redactado final sin transacciones

Consol Cervera, responsable de proyectos estratégicos del departamento, redactó la memoria final sin transaccionar ninguna de las apreciaciones de las organizaciones. Los presidentes se quejan de que se les ha escuchado tan poco que incluso se confunden en algunos puntos del texto provisional las atribuciones de una Cámara de Comercio y los de un patronal.

“Una cosa son las asociaciones privadas que defienden los intereses particulares y otra los organismos de derecho público que defienden los intereses generales”, indica el presidente de la organización de Palamós, Xavier Ribera. “Las cámaras tienen un papel de capilaridad en el territorio que es fundamental, somos la correa de transmisión de las reivindicaciones y hacemos propuestas de servicios imprescindibles”, manifiesta desde la entidad de Tortosa su presidente, Josep Maria Chavarría.

Mas frenó el proyecto de Puig

El anteproyecto tiene su origen en la legislatura anterior, cuando Felip Puig estaba al frente del departamento llamado entonces Empresa y Ocupación. Encargó un primer borrador del documento a su compañero de partido Lluís Recoder, que trabajaba en ese momento en KPMG. Se presentó en una ocasión a los 13 presidentes y ante el rechazo conjunto se guardó en un cajón.

Artur Mas, entonces presidente de la Generalitat, tuvo mucho que ver con esa decisión, indican interlocutores cercanos a la consejería. De hecho, los líderes de las cámaras reivindican su figura por el conocimiento que tenía sobre el papel que ejercían en el territorio.

Aportaciones de Femcat

Ahora cambia el papel que deben jugar las instituciones. Se crea la Cámara General de Cataluña como una estructura de Estado más en lugar de sustituir el Consejo General de Cámaras de Comercio de Cataluña que es un lugar de encuentro de las empresas de las 13 territoriales además de las patronales Foment del Treball y Pimec. Las fuentes consultadas coinciden en que el redactado final tiene muchos puntos en común con la propuesta que en su día trabajaron Puig y Recoder, pero con una pátina distinta.

Bebe mucho de las aportaciones que hizo Femcat, tal y como reconocen los empresarios del lobby próximo al Gobierno catalán, que, a su vez, confió en el bufete Roca Junyent para realizar una propuesta para renovar las organizaciones.

Consejería, cámaras, patronales y el propio lobby catalanista coinciden en que hay tiempo para negociar y cambiar cosas, aunque aún no ha empezado el diálogo entre las partes. Que haya tiempo para aprobar la ley en la legislatura en curso es harina de otro costal.