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Vista del exterior del Hospital del Mar desde una de las salas de espera. A la derecha, la convocatoria de la movilización

El Hospital del Mar la lía con la propuesta de blindar a su cúpula

El cuarto mayor centro médico de Barcelona genera malestar y protestas entre su plantilla y los usuarios al aumentar el poder a la dirección

2 min

Enfado mayúsculo. El Hospital del Mar de Barcelona ha tropezado con el 'no' mayoritario de trabajadores y vecinos al intentar blindar a la gerencia del centro. El Consorcio Parc Salut Mar (PSMAR), que agrupa a las diez unidades médicas del complejo, vivirá mañana una protesta contra el intento de dar más poder a su cúpula. El asunto ha generado tal polvareda que se retiró del orden del día de un consejo de dirección del Servicio Catalán de Sanidad (CatSalut) celebrado el lunes.

"No nos parece bien. Se ha actuado con nocturnidad y sin contar con la representación de los trabajadores. Le transmitimos nuestro descontento a la gerente del centro, Olga Pané, así como al CatSalut. Prueba de la falta de consenso es que el punto que hacía referencia a estos asuntos no se debatió", ha explicado Manuel Royo (UGT), presidente del comité de empresa, a este diario.

Malestar

En la diana está la adaptación de los estatutos del Consorcio. La dirección alega que es preciso su actualización. No obstante, trabajadores, vecinos e incluso el ayuntamiento --que retiene un 40% en el PSMAR-- se oponen al cambio.

El descontento es tal que el miércoles se vivirá una protesta en las puertas de la institución, a la que están convocados empleados y usuarios de la sanidad pública.

Cambio 'exprés'

El Consorcio aprobó inicialmente la modificación gubernativa el pasado 17 de febrero, con el 'sí' de los representantes municipales. Ahora, no obstante, el consistorio se opone al cambio.

En esencia, el órgano de gobierno apuntaló las atribuciones de la gerente y del consejo rector, máximo órgano de dirección del PSMAR. Además, abrió la puerta a trabajar con operadores privados sin ánimo de lucro.

Los opositores ven en la medida una invitación a pervertir el carácter 100% público del centro.