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Íñigo de la Serna, ministro de Fomento, en una imagen de archivo en un acto del PP en Cataluña / EFE

El Gobierno adjudica a Talgo el ‘contrato del siglo’ de Renfe

El ministro de Fomento confirma a la empresa española una concesión valorada en 2.642 millones con el resto de competidores en pie de guerra

28.11.2016 13:14 h.
2 min

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ha confirmado este lunes que Talgo se lleva el denominado contrato del siglo de Renfe. Tras 11 años sin comprar ningún tren, la compañía española fabricará hasta 30 trenes de alta velocidad y se quedará con su mantenimiento durante 40 años valorado en 2.642 millones. Las características casi relegan la actividad de los competidores a las subcontrataciones de este servicio, indican fuentes del sector.

De la Serna ha remarcado que la oferta de talgo, con un coste total de 786 millones de euros entre suministro (337,1 millones) y mantenimiento (448,9 millones). La cifra supone rebajar el 28,3% el coste que estaba dispuesto a pagar Renfe (1.096 millones) por los 15 primeros trenes y su mantenimiento durante 30 años. El coste de fabricación por tren es de 22,5 millones y el de mantenimiento por kilómetro de 2,49 euros.

Valoración de las ofertas técnicas

La concesión del operador ferroviario español se firmará en los próximos días. Se trata de un contrato que nace con la amenaza de llevarlo a los tribunales del resto de licitantes. Alstom ya ha pedido al Ministerio poder ver con detalles la oferta de Talgo para poder analizarla y preparar una demanda para cambiar el sentido de la adjudicación.

Dudan de la valoración de las ofertas, ya que el modelo de tren Avril de la compañía ganadora ha recibido una puntuación muy por encima del resto de licitantes en el apartado técnico a pesar de que no se han probado comercialmente.

Dudas sobre la rebaja del coste de fabricación

También han criticado la concesión CAF y el grupo alemán Siemens, que también cuestionan la rebaja del precio de construcción de los nuevos trenes de alta velocidad de España.

El quinto aspirante del concurso, la canadiense Bombardier, quedó descalificada en la primera fase de la concesión.