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El ex presidente de Eurobank, Eduardo Pascual Arxé / FOTOMONTAJE DE CG

El escándalo de la descapitalización de Eurobank llega a juicio

El principal acusado, Eduardo Pascual Arxé, se encuentra huido de la justicia desde hace meses

3 min

Apropiación indebida, estafa, falsedad y delito societario. El expresidente de Eurobank, Eduardo Pascual Arxé, y su estrecho círculo de colaboradores se enfrentan a estos delitos en el juicio previsto para el próximo día 15 de septiembre en la Audiencia Nacional. Se da la circunstancia de que Pascual Arxé se encuentra en paradero desconocido desde hace mas de un año.

La Audiencia Nacional dictó orden internacional de busqueda y captura, una orden, al parecer, no demasiado efectiva toda vez que algunas fuentes consultadas por Crónica Global confirman sin el menor género de duda haber visto a Eduardo Pascual comiendo en un restaurante de la parte alta de Barcelona.

Descapitalización y cobro de comisiones

Tanto el fiscal del caso como un pequeño grupo de accionistas acusan Pascual, a su exesposa --Encarnación Riera-- y a María Vaqué de la descapitalización de la entidad bancaria. Esta situación condujo a Eurobank a una situación de quiebra técnica y de liquidación patrimonial.

La acusación particular, liderada por el letrado Ricardo Gómez de Olarte, vuelve a poner en conocimiento de la justicia las presuntas irregularidades cometidas por el máximo accionista del banco desde el año 1998, Eduardo Pascual, a quien atribuyen el cobro irregular de comisiones millonarias por la venta de activos de la entidad. En definitiva, acusan a Pascual del vaciado económico y financiero del banco.

El fiscal ya ha presentado escrito de acusación contra el máximo accionista y contra el grueso de su equipo pero el juez aún no ha dictado la resolución de apertura de juicio oral.

Un agujero de 20 millones

Según el escrito del fiscal y los informes de la acusación particular, tanto en el proceso de gestión de la entidad como, después, en el proceso de liquidación, se han producido irregularidades contables que han perjudicado al conjunto de los pequeños accionistas y acabaron beneficiando patrimonialmente al accionista mayoritario, Eduardo Pascual.

La acusación apunta que entre las irregularidades en el ámbito de la gestión del banco y las cometidas también en el proceso de liquidación --aún abierto--, el dinero sustraído asciende a más de 20 millones de euros.