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La sede central del BCE.

El empeoramiento de las previsiones explica la profundidad de las medidas

El banco de la Unión Europea reclama inversión en infraestructuras para apoyar la recuperación económica

Redacción
2 min

Las sorprendentes --por su radicalidad-- medidas adoptadas por el BCE obedecen a sus negativas previsiones de inflación y crecimiento para la eurozona.

El IPC se situará este año en el 0,1%, frente a la estimación del 1% hecha en diciembre pasado. En 2017, la tasa repuntaría hasta el 1,3%, pero aun así se situaría por debajo del 1,6% previsto anteriormente. De cara a 2018, el BCE espera que los precios suban un 1,6%.

El PIB también

Tres meses atrás, el BCE también calculó que la economía crecería un 1,7% este año, pero ahora rebaja la previsión al 1,4%. El año próximo, el PIB crecerá un 1,7% (dos décimas menos que en la anterior previsión), y un 1,8% en el 2018.

Mario Draghi dice que aún prevalecen riesgos a la baja para las expectativas de crecimiento de la región dada la incertidumbre de la economía global y los "mayores riesgos geopolíticos".

El análisis de los datos refuerza la necesidad de adoptar medidas para devolver la inflación a una senda acorde con el objetivo de la institución, aunque reiteró la importancia de que otras autoridades "contribuyan con políticas decisivas".

Mejorar las infraestructuras

En este sentido, Draghi expresó su preferencia por reformas estructurales dirigidas a elevar la productividad, así como medidas para mejorar las infraestructuras públicas, que sirvan de impulso a la recuperación cíclica en curso.

Una forma de reclamar más inversión pública para apalancar la recuperación, en línea con los análisis de la OCDE y del FMI ante los que la Comisión Europea hace oídos sordos y mantiene su discurso monotemático sobre el control del déficit.