Menú Buscar
El Metro de Barcelona durante la jornada de huelga que se convocó en febrero, cuando se celebraba el Mobile World Congress en la ciudad.

El conflicto en el Metro de Barcelona: abierto y sin vías de solución

La dirección de TMB, el comité de empresa e incluso la mediación encallan al buscar un punto de encuentro ante una plantilla cada vez menos favorable al acuerdo

4 min

Barcelona tiene un problema en el metro. La huelga de esta semana lleva al límite a los usuarios tras meses de paros y retrasos en los servicios acumulados, tanto los programados como los que abiertamente se tachan de “encubiertos”. La dirección de TMB, el comité de empresa y la mediación pública intentan acercar posiciones en la renovación de un convenio colectivo que sigue abierto y sin vías de solución. Y el enroque es cada vez mayor.

Las últimas semanas ha alcanzado otro grado por la parte laboral. Los representantes de los trabajadores han perdido enteros ante la plantilla, que reclama más mano dura para exigir reforzar sus derechos laborales. ¿Cuáles? Incrementar el personal fijo y mejorar los sueldos y el programa de incentivos, entre otras medidas.

'Mea culpa' del comité

TMB gestionó mal el conflicto al no ceder inicialmente e ignorar las peticiones de la plantilla, indican fuentes del comité de empresa. Con todo, ellos también entonan el mea culpa. Lamentan que en los últimos meses no hayan dado su brazo a torcer y se optara por convocar unas huelgas que, al final, solo han provocado que las partes se enroquen en su casilla de salida.

El ejemplo más claro de esta situación es la votación de la propuesta que la mediación entregó a las partes para evitar más paros del servicio. La asamblea la rechazó el pasado jueves y, tal y como admiten algunas fuerzas sindicales, el no dinamita al propio comité.

Propuestas

La iniciativa incluía un incremento de las retribuciones del 1% (el IPC adelantado de mayo se situó en el -1%) y el paso de 60 contratos temporales a indefinidos, lejos de los 100 que aparecían en la oferta inicial de TMB. Lo que enervó especialmente a los participantes en la asamblea fue que se vendiera como un acuerdo para garantizar la paz social al considerar que eso incluía culpabilizarles de las incidencias.

“Nos equivocamos, deberíamos haberlo defendido”, señaló uno de los sindicalistas consultados. Otro de sus compañeros afirma que hace tiempo que la negociación del conflicto laboral “superó a todas las partes”.

A la espera de algo “imaginativo”

¿Qué van a hacer? Por el momento, dejar pasar esta semana. Retomarán la negociación el próximo martes como es habitual --explican que la huelga anula los encuentros ordinarios y no se ha convocado ninguno de especial-- y esperan “a que alguien se le ocurra algo verdaderamente imaginativo”.

Lo más probable es que se llegue a septiembre sin acuerdo, indican otras fuentes sindicales que reenfocan el objetivo que debería ser prioritario llegados a este punto del conflicto laboral.

Convertirse en interlocutores válidos

Según su valoración, lo urgente es volver a conectar con los trabajadores de base para que rebajen el nivel de las protestan y acepten alcanzar de nuevo la vía del diálogo. Sin ello, son conscientes de que el comité deja de ser un interlocutor válido en el conflicto.

Si se consolidara esta opción, la salida sería aún más compleja ya que se debería dar un nuevo paso atrás para buscar a los verdaderos representantes de los trabajadores.

Problemas para largo

El comité de empresa del metro de Barcelona está, como es tradición, muy atomizado. La fuerza mayoritaria es CGT con nueve representantes, seguidos de los siete de UGT  y los seis que se reparten a partes iguales CCOO y CPT.

Hay otros dos sindicatos minoritarios con dos representantes cada uno, el Sindicato Unitario y el Colectivo Independiente del Metro. Son los más radicalizados, según las fuentes consultadas.

El tablero de juego sigue sin moverse. Mientras, los más perjudicados son los usuarios del servicio. Los problemas van para largo.