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Manel Arroyo y Francesco Calvo continúan la maratón para convencer al emirato de continuar en la camiseta del club.

El Barça está al borde de perder el mayor contrato de patrocinio del mundo

Manel Arroyo y Francesc Calvo continúan la maratón de reuniones en Qatar para convencer al emirato de las bondades de continuar en la camiseta del club blaugrana

Redacción
3 min

La directiva del FC Barcelona está volcada en evitar perder el mayor contrato de patrocinio del mundo. El vicepresidente de marketing, Manel Arroyo, y el director del área, Francesc Calvo, continúan con la maratón de reuniones en el emirato para intentar cerrar la renovación de un contrato que les propiciaba unos ingresos de casi 65 millones de euros.

El problema para el presidente blaugrana, Josep Maria Bartomeu, es que la aportación se ha contabilizado en los presupuestos del ejercicio que acaba de empezar, pero el diálogo con los jeques ha entrado en un punto muerto. Públicamente, su directiva se muestra optimista en que conseguir la renovación en cuestión de semanas. Es en privado cuando el entorno de Bartomeu muestra su preocupación por el sentido de las negociaciones.

Sin información oficial a la junta

La preocupación por el futuro del contrato llega al punto de que ni Arroyo ni Calvo informan oficialmente al resto de la junta directiva del club sobre los progresos conseguidos en Doha. No darán explicaciones del viaje hasta que regresen a Barcelona. Bartomeu tomó esta decisión para garantizar la máxima discreción sobre el sentido de la negociación, indican fuentes de su entorno. El presidente del Barça ha hecho todo lo posible para evitar filtraciones que lleguen a Qatar y se “malinterpreten”.

El emirato se puso de perfil con el Barça tras el debate abierto en algunos sectores del club sobre la idoneidad de mantener la vinculación con Qatar Airways, la aerolínea nacional catarí, por las violaciones de los derechos humanos en el territorio. Tampoco ayudó que la directiva se volcara poco en mimar al país, y el resultado fue un enfriamiento de las relaciones que se intenta resolver a marchas forzadas. El emirato considera que el club de fútbol catalán no podía jugar con su reputación internacional a la par que era patrocinado.

‘Plan B’

Que Arroyo y Calvo tengan éxito es cuestión de días. Por si acaso, desde el Barça se desliza el mensaje de que un club con sus características no tendrá demasiados problemas para buscar a nuevos inversores interesados en anunciarse, y conseguir esos 65 millones de otras fuentes. Los interlocutores consultados afirman que no se trata de un plan B, pero que, si llegara el momento, se trabajaría para alcanzar este fin.

No obstante, la pérdida del patrocinador podría dar lugar a un tiempo muerto hasta la llegada del sustituto. En ese periodo, las finanzas se verían afectadas, puesto que el área económica ha dado por hecho que habrá un sponsor con esas características en términos de ingresos.