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La ministra de Economía, Nadia Calviño / EUROPA PRESS

La economía española, ¿suave o brusca desaceleración?

Los expertos difieren en el final de los vientos de cola, pero coinciden en que España debería debería tomar medidas frente a la deuda o las pensiones

29.10.2018 00:00 h.
9 min

Un Gobierno voluntarista, con previsiones que cuadran en el papel, pero que difícilmente se cumplirán, y sin atacar los retos pendientes. Un Gobierno voluntarista, pero posibilista también, con una inercia suficiente, aunque sin mirar a medio y largo plazo, ni el Ejecutivo ni la oposición. Esos dos análisis son los que priman ahora entre los economistas, que difieren en pronosticar si la economía española experimentará una desaceleración suave o brusca, sobre la impronta de los vientos de cola, pero coinciden en la necesidad de llegar a grandes acuerdos en torno a las amenazas estructurales.

El Gobierno ha asumido una reducción de una décima en la previsión del crecimiento del PIB para este año: pasa del 2,7% al 2,6%. Y de igual manera lo rebaja para 2019, del 2,4% al 2,3%. Son porcentajes de crecimiento todavía importantes, pero, ¿y si cambian distintos factores, aunque ello no dependa estrictamente de la economía española?

Crecimiento del PIB mundial

Eso es lo que analiza el economista Lorenzo Bernaldo de Quirós, que dibuja dos grandes escenarios. Asegura, a través de un informe amplio de Freemarket, que “se camina hacia el final del ciclo expansivo”. Los vientos de cola, como el precio del petróleo, los bajos tipos de interés, o la falta de competencia en el mercado turístico comenzarán a cambiar de forma notable. Y eso lastrará la economía española, hasta el punto de situarla en una posición de estancamiento o de leve recesión. “Lo que ocurre es que no se atacan las cuestiones estructurales, las reformas se han ido apagando”, señala De Quirós.

En el informe se ofrecen datos globales sobre el crecimiento mundial del PIB, que se situaría en 2018 en el 3,7%, para descender en 2019 al 3,3%. Todo ello, con un precio del petróleo de 78 dólares a 80 dólares para el próximo año, y con un tipo de interés a largo, el bono a diez años del 2% en 2019, cuando en 2018 se ha dejado en el 1,4%.

Previsión crecimiento del PIB

Organismo 2018 2019
FMI 2,7 2,2
CE 2,8 2,4
OCDE 2,8 2.4
Airef 2,8 2,6
Banco de España 2,6 2,2
Funcas 2,6 2,2
Gobierno 2,6 2,3

Ajuste fuerte

Con un escenario internacional marcado por políticas proteccionistas, con una posible guerra comercial entre China y Estados Unidos, el análisis del equipo de Bernaldo de Quirós es que se establezcan dos escenarios: el primero, de "ajuste fuerte". Se señala que "esta hipótesis no es voluntarista sino que combina la existencia de factores de naturaleza económica, política y geoestratégica cuya trayectoria tienen altas probabilidades de empeorar con la presencia de expectativas que confirman y soportan esa conjetura. Al mismo tiempo incorpora, a pesar de la falta de concreción de medidas, que el Gobierno mantendrá una programación presupuestaria basada en el incremento del gasto público y de los impuestos".

Lorenzo Bernaldo de Quirós, economista, autor de 'Por una España liberal'

El economista Lorenzo Bernaldo de Quirós

El otro escenario es de “ajuste suave”, aunque “con una desaceleración más intensa de la prevista por los analistas y los organismos públicos y privados”. Los cálculos realizados llevan a asegurar que “las proyecciones realizadas se revisarán a la baja a lo largo de los próximos trimestres”. Es decir, que la ministra de Economía, Nadia Calviño, deberá rectificarse a sí misma, con el anuncio de crecimientos sensiblemente menores.

Crecimiento robusto

El economista Santiago Carbó, que sigue con lupa todas las señales de la economía española, discrepa de posibles estancamientos o recesiones: “Hay una inercia fuerte, un crecimiento robusto, que se basa ahora en la demanda interna, y que no es nada despreciable en el sector exterior, aunque haya descendido algo. Es cierto que el mercado turístico descenderá algo, pero eso se conocía, porque eran turistas prestados, con países muy castigados por la coyuntura internacional y aspectos internos que se recuperarán en los próximos años”.

El economista Santiago Carbó

El economista Santiago Carbó

¿Cuál es el problema entonces? El aumento del gasto ha encendido las alarmas en la derecha política y económica. Carbó defiende la subida del salario mínimo hasta los 900 euros, una medida que es la bandera del Gobierno de Pedro Sánchez. “Puede afectar a algunos sectores, pero después de lo que ha ocurrido en España, creo que es una medida que aporta cierta dignificación, en aras de una mayor igualdad. Me parece necesaria”, señala.

Falta de pedagogía

La otra pata para reequilibrar los presupuestos es la subida de impuestos. Carbó también lo sostiene: “Puede ser duro para algunos, o molesto, pero debe haber un esfuerzo de reequilibrar, de pagar más por parte de quien pueda hacerlo. Para el conjunto será positivo”.

El problema para este economista no son estos presupuestos para 2019, todavía pendientes de ser aprobados --el PSOE necesita los votos de los partidos independentistas-- sino “la falta de perspectiva, la imposible, por lo que parece, unión de las principales fuerzas políticas para mirar de frente los problemas estructurales”. De lo que se queja Carbó es de la "falta de pedagogía para explicar y afrontar los enormes retos fiscales y económicos del país".

Pensiones e impuestos

Las pensiones son uno de esos obstáculos que no se abordan con una visión de futuro. Y en eso coincide con Bernaldo de Quirós. La cuestión es que el aumento de trabajadores como cotizantes de la Seguridad Social, con una sensible reducción del paro en los últimos años, no es suficiente. “Aunque España superase los 20,5 millones de ocupados en 2020 --el objetivo que tenía en la cabeza Mariano Rajoy-- la trayectoria previsible del salario medio lastra la aportación de las cotizaciones a la Seguridad Social mientras crece el número de jubilados y el coste medio de las pensiones”, señala Freemarket. Los gráficos indican que la diferencia entre el gasto en pensiones y los ingresos por cotizaciones se agranda.

Uno de los cálculos realizados sugiere que para financiar las pensiones con cargo a los ingresos de los presupuestos generales del Estado --una de las propuestas lanzadas en los últimos meses, aunque de forma parcial-- habría que dedicar en exclusiva lo recaudado por el Impuesto de la renta, más lo recaudado por oatrimonio, y más la caja que se consigue por IVA a la financiación de las pensiones. “Es decir, gran parte de los ingresos por impuestos directos más el total del IVA”.

Curvas

Eso, sin embargo, sigue fuera del debate directo entre las fuerzas políticas.

Vienen curvas, el acierto ahora será si se pronostican y se sabe actuar con celeridad en el caso de que sean muy cerradas, o manejables. Los economistas establecen sus pronósticos, pero hay todavía mucha incertidumbre, muchos factores en el aire.

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