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Imagen de archivo de una partida de e-sports, noticia estos días por la creación de Asociación de Clubes

'e-sports': los jugadores profesionales en España son (todavía) mileuristas

Este sector en incipiente profesionalización cuenta con unos 100 especialistas con sueldos tan opacos como desiguales

5 min

¿Cuánto puede llegar a cobrar un jugador profesional de e-sports en España? Es una incógnita. Ni clubes, ni entrenadores, ni jugadores han querido hacer pública una cifra que dé una idea aproximada de los salarios que se pagan en este sector. La única respuesta la ha ofrecido el cofundador de la Liga de Videojuegos Profesionales (LVP) Sergi Mesonero al concretar que “ronda los 1.000 euros al mes”, pero que “puede variar” según el tipo de competición.

En España hay 100 profesionales de los videojuegos, es decir, chicos de entre 17 y 23 años que pueden vivir económicamente de esta actividad. Los e-sports son un subsector en crecimiento pero todavía inmaduro dentro de la industria de los videojuegos. De acuerdo con los datos de la agencia Play The Game, generó 4,5 millones de euros el año pasado en España. Asimismo, la consultora Newzoo cifra el número de entusiastas de estas competiciones en cuatro millones de usuarios.

'League of Legends'

El videojuego con más seguidores tanto en España como en el resto del mundo es League of Legends. La última final mundial de ese juego fue el evento más visto, solo por detrás de la SuperBowl de Estados Unidos. La final se retransmitió en directo desde un estadio de 40.000 personas, además de todos los internautas que lo seguían desde sus casas.

Pau Prada es uno de los entrenadores de KIYF, uno de los principales clubes de e-sports y subcampeón de España en los videojuegos de League of Legends y Call of Duty. Prada asegura que el salario depende de distintas variables: “Sus sueldos empiezan a ser decentes. Hay mucha diferencia entre un jugador y otro, porque depende del club, la posición en la que juegue y la marca. Aunque este año los jugadores que tenemos son todos extranjeros, todos cotizan en la Seguridad Social”.

Este graduado en Ciencias de la Actividad Física (INEF) gestiona el equipo de Yoppa, Taikki, Pretty, XDSmiley y Linkz. La dedicación es absoluta: se entrenan una jornada de ocho horas, con una hora al día de ejercicio físico para mantener “la concentración”. “Son temporadas de cuatro meses y hay mucha dedicación. Algunos jugadores individualmente invierten 12 horas al día a entrenarse”.

Además del salario que pague cada equipo a sus jugadores, los más reconocidos pueden complementar su sueldo con patrocinios de imagen. El cofundador de la LVP añade que, en España, los sueldos pueden moverse “entre los 10.000 euros mensuales a los 50.000”, sumadas todas estas variables como los sponsors, los premios logrados y los bonus por resultados. En Europa, los precios existentes en este mismo videojuego se elevan hasta los 100.000 euros anuales en los mejores jugadores.

Afición

La Liga de Videojuegos Profesionales --que entre sus inversores cuenta con las principales operadoras del país, y firmas como Asus, El Corte Inglés y Mediamarkt-- tiene unos cuatro millones de entusiastas.

Los aficionados pueden gastar por entradas, eventos, servicios premium y compra de merchandising. La monetización por aficionado se mantiene baja: entre los 2 o 3 euros, según explica el cofundador de LVP: “En la NBA la monetización por cada fan son 100 dólares a nivel internacional y 200 dólares dentro de Estados Unidos”.

A nivel nacional, después de League of Legends, los videojuegos más seguidos son Clash Royale y Call of Duty. La posibilidad de retransmitir los partidos podría ser una nueva fuente de ingresos, pero desde la LVP se mantienen prudentes sobre esta hipótesis.

¿Y las mujeres?

La Asociación Española de Videojuegos lleva trabajando en los últimos meses con los principales publishers y ligas de e-sports para fijar un marco regulatorio para poder seguir con el desarrollo del sector. Llama la atención que no haya ni una sola mujer entre los jugadores profesionales, pese a no haber ni división por sexos ni restricciones de ningún tipo. 

Parece que, de momento, esta incipiente profesionalización del mundo de los videojuegos está en manos de los hombres. Y de los hombres menores de 30 años.