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La Torre Agbar, a la izquierda de rojo y azul, destaca en el 'skyline' de Barcelona junto a la Torre Mapfre y Hotel Arts (d) / CG

Duro golpe al rascacielos más famoso de la ciudad

El 'no' de Colau al hotel Hyatt en la Torre Agbar es un desafío a la torre de Jean Nouvel, la más icónica de la capital catalana

12.01.2017 16:28 h.
3 min

Duro golpe al rascacielos más famoso de la ciudad. El no del Ayuntamiento de Barcelona al hotel de Hyatt en la Torre Agbar supone un duro golpe al rascacielos más icónico de la Ciudad Condal. El edificio de 142 metros de altura, el tercero más alto de la capital catalana, se estrenó con polémica por su forma en 2005. Más adelante se incorporó al imaginario barcelonés y a los productos turísticos, y ya es la estampa más icónica del skyline de la segunda ciudad española.

El inquilino principal de la torre fue Aguas de Barcelona (Agbar), que vendió el activo en 2014 cuando se trasladó a la Zona Franca. También ocuparon parte de los 10.000 metros de oficinas el diario gratuito ADN y la compañía de tecnologías de la información Bull. 

La comercialización de los espacios profesionales se la repartieron las firmas Aguirre Newman y CB Richard Ellis

Icono

Más allá de su vertiente comercial, la Torre Agbar venció a sus detractores y mutó a icono de la ciudad. En 2006, 2007 y 2008 acogió las campanadas de Fin de Año de TV3.

En el terreno del color, el inmueble ilumina habitualmente sus 4.500 luces LED de noche con los colores rojo (que representa a Montserrat) y azul (Gaudí). En los partidos importantes del FC Barcelona, la torre presenta un aspecto aún más azulgrana, y durante las fiestas de la Mercè, un color más festivo.

En los últimos años, además, ha sido escalada tres veces por Alain Robert, el Spiderman francés.

Turístico

Su exterior no ha sido menos movido. La construcción ha puesto en valor sus 30.000 metros cuadrados que se elevan sobre el tejido urbano de Barcelona. La torre se ilumina dos horas cada noche los días laborales y tres los festivos. El coste de iluminarla asciende a 200.000 euros al año pese a su extrema eficiencia energética.

La luz y estampa nocturna han servido de reclamo para los turistas que visitan Barcelona. La torre se eleva en un nodo que forman el hotel Silken Diagonal, plaza de les Glòries (que será un futuro parque) y el centro comercial Glòries.

A corta distancia del edificio se sitúan otras dos elevaciones singulares: el DissenyHub y los nuevos Encantes, otros dos iconos de la regeneración de una zona antaño desolada.